La transición forzada a la educación a distancia durante la pandemia de Covid-19 incrementó de manera significativa los gastos en los hogares de estudiantes y docentes de la Universidad de Guadalajara (UdeG), reveló el estudio académico Impacto económico de la conectividad digital en estudiantes y docentes durante la pandemia: Estudio de caso en Universidad de Guadalajara.
De acuerdo con la investigación, realizada entre integrantes de la comunidad universitaria de tres centros de la UdeG, el Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), el de Artes Arquitectura y Diseño (CUAAD) y el del Sur (CUSur), los gastos en electricidad e Internet aumentaron en promedio 35 por ciento durante el periodo 2020–2022, lo que representó un desembolso adicional mensual de alrededor de 250 pesos en luz y 200 pesos en conectividad.
Además, el 65 por ciento de los participantes tuvo que adquirir equipo de cómputo para continuar con sus actividades académicas, lo que implicó un gasto promedio de 6 mil pesos por dispositivo y evidenció que los apoyos institucionales resultaron insuficientes para cubrir la demanda.
El impacto no se limitó a los servicios y la tecnología. El estudio reveló que el 45 por ciento de los encuestados reportó un aumento en sus gastos médicos, con un promedio mensual de mil 200 pesos, principalmente para atender problemas de estrés, ansiedad, fatiga visual y dolores musculares asociados a la hiperconectividad.
El análisis identificó además que el mayor consumo de energía eléctrica y el género fueron factores determinantes del incremento en los gastos. En particular, las mujeres presentaron una mayor probabilidad de asumir esta carga económica adicional, lo que refleja desigualdades estructurales acentuadas durante la educación remota.
Ante este escenario los autores plantean la necesidad de que las universidades públicas refuercen sus políticas de apoyo mediante subsidios parciales en servicios básicos, esquemas accesibles para la adquisición de equipo y la regulación del derecho a la desconexión digital, especialmente en los actuales modelos híbridos de enseñanza.
“La implementación de programas de prevención del tecnoestrés, la promoción de pausas activas, el monitoreo de condiciones ergonómicas y el acceso a atención psicológica forman parte de una estrategia integral que debe ser considerada en la planeación universitaria postpandemia”, añade.
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