El presidente de la Industria Nacional de Autopartes, Francisco González, aseguró que el sector ha logrado sortear las presiones comerciales y políticas provenientes de Estados Unidos ya que el impacto directo de los aranceles fue limitado para la industria mexicana.
El empresario explicó que el cierre del año muestra un desempeño similar al de 2024, con algunos rubros a la baja, aunque aclaró que las afectaciones previstas inicialmente fueron subsanadas a partir del mes de agosto. Subrayó que los aranceles estadounidenses prácticamente no aplican a las autopartes mexicanas que cumplen con las reglas del T-MEC, debido a exenciones fiscales vigentes.
El dirigente empresarial detalló que el principal impacto no proviene de los aranceles, sino de la caída y reconfiguración de la producción automotriz en Estados Unidos, derivada de cambios en la política industrial y en los incentivos al consumo, especialmente al mercado de vehículos eléctricos y de combustión interna.
Señaló que la eliminación de estímulos fiscales para la compra de autos eléctricos en Estados Unidos obligó a las armadoras a ajustar sus líneas de producción, lo que provocó retrasos en compras y modificaciones en los programas de proveeduría. Aun así, destacó que México incrementó su participación como proveedor del mercado estadounidense, al pasar del 23 al 26 por ciento del total de autopartes que importa ese país.
Francisco González reconoció que estos cambios generaron una dilación en el gasto, estimada en alrededor de dos mil millones de dólares en una primera etapa, aunque aclaró que no se trata de pérdidas definitivas, sino de un retraso temporal en las inversiones y adquisiciones. Añadió que el impacto operativo para la industria fue marginal, con ajustes menores en la producción que suelen regularizarse en cuestión de semanas.
El presidente de la INA destacó que este nuevo entorno impulsó una reconfiguración del mercado de autopartes en México, con mayor énfasis en motores de combustión interna, nuevas tecnologías, inteligencia artificial, software, chips y materiales avanzados, lo que abrió la puerta a nuevas inversiones nacionales y extranjeras.
En relación con la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, Francisco González precisó que el sector no espera una renegociación de fondo, sino ajustes puntuales que permitan incorporar los cambios tecnológicos y productivos que no estaban contemplados cuando se firmó el acuerdo original.
GR









