El analista en defensa y seguridad nacional, Rodrigo de León, consideró que los recientes acontecimientos en materia de seguridad entre México y Estados Unidos reflejan un fortalecimiento de la cooperación bilateral, pese al discurso del presidente estadounidense Donald Trump.
El especialista señaló que la detención y traslado “fast track” a Estados Unidos de dos objetivos prioritarios, entre ellos Ryan Wedding, exatleta olímpico canadiense vinculado al narcotráfico, no es un hecho común y responde a una coordinación de alto nivel entre ambos países. Destacó la visita a México del director del FBI, Kash Patel, como un mensaje clave de colaboración, respeto a la soberanía y fortalecimiento del intercambio de inteligencia.
El analista subrayó el papel del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en la construcción y mantenimiento de esta relación bilateral, así como la interlocución con la Fiscalía General de la República, encabezada por Ernestina Godoy. A su juicio, esta coordinación permite mostrar resultados tangibles en un contexto que, al inicio de la actual administración estadounidense, estuvo marcado por fuertes presiones diplomáticas.
Rodrigo de León afirmó que estos avances representan una victoria política para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, al lograr generar confianza con una administración estadounidense que ha sido particularmente exigente y agresiva en su narrativa. Recordó que términos como “cooperación” han sido reiterados tanto por autoridades estadounidenses como por el propio gobierno mexicano.
El analista destacó también la relevancia simbólica y política de la entrega a Estados Unidos de 37 perfiles criminales de alto nivel en una sola operación, con lo que suman 92 extradiciones en el último año, una cifra sin precedentes en la historia reciente del país. Subrayó que esta acción coincidió con el aniversario de Donald Trump en la presidencia, lo que refuerza su lectura diplomática.
Sobre el discurso de Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, De León reconoció que el mandatario estadounidense mantiene una postura dura, al insistir en la posibilidad de realizar operaciones terrestres en México contra los cárteles de la droga y al exigir resultados “tangibles y cuantificables”. No obstante, consideró que la reciente visita del FBI contribuyó a reducir la tensión y a reafirmar que cualquier acción debe realizarse bajo esquemas de colaboración, no de imposición.
Finalmente, el analista sostuvo que México dejó atrás una política pasiva en materia de seguridad y avanza hacia una estrategia más activa y confrontativa contra el crimen organizado. Aunque reconoció que aún queda mucho por hacer, aseguró que los resultados recientes envían una señal positiva y permiten al gobierno mexicano pueda enfrentar la presión de Estados Unidos en el tema de seguridad.
GR










