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Olores fétidos evidencian vacío legal y falta de datos

Olores fétidos evidencian vacío legal y falta de datos

A través del estudio Olores ofensivos en el Salto, Juanacatlán y Las Pintas, Jalisco, habitantes de las zonas que enfrentan la problemática, el colectivo Un Salto de Vida y especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) advirtieron la falta de una red de monitoreo adecuada y de una legislación específica que permita regularlos.

El estudio, que fue exploratorio, multidisciplinario y comunitario, se presentó ayer en la casa de estudios y da cuenta de la presencia constante de olores ofensivos asociados a compuestos químicos potencialmente tóxicos en puntos como las presas de Las Pintas y del Ahogado, y las cataratas del río Santiago.

La investigación, desarrollada durante casi tres años por académicos de distintas disciplinas y habitantes de las comunidades afectadas, es la primera en México en abordar el fenómeno de los olores desde una perspectiva ambiental, química, social y territorial.

“Lo ofensivo del olor no solo radica en su característica química o en su característica perceptiva, sino también porque deviene de ciertas infracciones a normas ambientales, como, por ejemplo, descargas ilegales que generan un tipo de despliegue de olores y que no sabemos bien a ciencia cierta dónde ocurren principalmente”, explicó Jaime Torres Guillén, investigador del Departamento de Sociología del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) y coordinador del proyecto.

Al no existir una red de monitoreo de olores, el estudio propone la creación de una y, a la par, advierte que las estaciones de monitoreo de contaminación actuales son insuficientes y presentan deficiencias técnicas.

Las y los especialistas coincidieron en que para comprender fenómenos ambientales complejos se requieren series de datos de al menos 30 años, algo inexistente en la zona. Además, señalaron que no hay una planeación territorial que defina puntos estratégicos de muestreo ni un sistema municipal que dé seguimiento anual a los riesgos ambientales.

Recordaron que durante los recorridos y muestreos se identificaron alrededor de 40 sustancias en el aire, entre ellas ácido sulfhídrico, benceno, fenoles, acetonas y otros compuestos orgánicos volátiles, algunos en concentraciones elevadas.

Para las comunidades, según relataron habitantes durante la presentación, el problema ha generado múltiples afectaciones a la salud, como interrupción del sueño, malestares físicos y deterioro la calidad de vida,.

“Los olores nos despiertan de madrugada, nos ahogan. Tenemos que poner toallas mojadas bajo las puertas o usar purificadores”, denunció Sofía Alejandra Enciso, integrante de la organización Un Salto de Vida.

 

 

NH/I