El pastor Sergio Amezcua convirtió su iglesia cristiana de Mineápolis en un banco de alimentos que beneficia a más de 16.000 familias, principalmente inmigrantes, afectados por la ofensiva de agentes federales en la ciudad donde ya miles de voluntarios se han sumado a la iniciativa.
El templo donde Amezcua, de origen mexicano, se convierte en un enorme centro de acopio donde voluntarios se registran para repartir cajas de alimentos, pañales y medicina a miles de personas de la ciudad golpeados por la crisis provocada por las masivas e intensas redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de las ultimas semanas.
"Cuando he ido a repartir comida he visto mamás con bebés cuyos padres fueron deportados y no saben cómo pagar la renta. También he visto a menores de 2 o de 5 años siendo capturados o la impotencia de los más necesitados en esta crisis", dice Amezcua, en su oficina en la iglesia Dios Habla Hoy, ubicada al sur de Mineápolis rodeada de una zona residencial y comercios hispanos.
jc










