Académicos advirtieron que los derechos de las personas migrantes no deben depender del envío de remesas ni de su aportación económica, sino del reconocimiento de la justicia social y la ciudadanía, durante la presentación del libro “El poder de transformación de los migrantes mexicanos y sus organizaciones transnacionales” en el Congreso del Estado de Jalisco.
La obra, escrita por el investigador Miguel Moctezuma, fue presentada en el recinto legislativo con la participación de especialistas en estudios migratorios, quienes coincidieron en que el debate público sobre la migración mexicana suele centrarse en las remesas y en los indicadores económicos, dejando de lado el papel social y político de las comunidades migrantes.
Durante su intervención, el autor sostuvo que una de las ideas más arraigadas en el discurso público es justificar el reconocimiento de derechos de los migrantes por las aportaciones económicas que realizan al país. Sin embargo, afirmó que ese enfoque reproduce una lógica patrimonialista que condiciona la ciudadanía al capital.
“El reconocimiento de derechos no tiene que ver con los aportes económicos, tiene que ver con un modelo que pone en el centro la justicia social”, señaló el académico, al subrayar que los migrantes deben ser reconocidos como sujetos sociales con derechos plenos.
El libro propone replantear la forma en que se estudia la migración, al considerar que este fenómeno no se limita al desplazamiento de personas entre países, sino que implica un entramado de relaciones sociales que se desarrollan simultáneamente en distintos territorios.
En la presentación también participaron los académicos Enrique Martínez y Luis Morán, de la Universidad de Guadalajara, quienes destacaron que las comunidades migrantes han generado redes sociales, económicas y políticas que mantienen vínculos activos entre México y Estados Unidos.
Los especialistas señalaron que, además de enviar recursos económicos, los migrantes impulsan proyectos comunitarios, financian obras en sus lugares de origen y participan en organizaciones transnacionales que influyen en la vida social de sus comunidades.
La obra también plantea que las comunidades migrantes no desaparecen cuando las personas se trasladan a otro país, sino que se transforman en redes sociales que operan en múltiples espacios, lo que el autor define como procesos de “multiespacialidad” y “multirelacionalidad social”.
Durante el encuentro se subrayó además la necesidad de fortalecer la agenda migrante en entidades con alta presencia de población en el exterior, como Jalisco, donde se estima que millones de personas mantienen vínculos familiares, económicos y culturales con Estados Unidos.
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