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Evocan el lado poético de Kahlo

Evocan el lado poético de Kahlo

La mexicana Frida Kahlo regresa a la vida en la nueva producción de la Metropolitan Opera de Nueva York, ‘El Último Sueño de Frida y Diego’, que evoca el lado poético y frágil de la artista e imagina su relación con el también pintor Diego Rivera.

Aunque la ópera hace referencia al tumultuoso romance que ambos mantuvieron, esta no se trata de un ‘biopic’, como bien han querido aclarar la compositora Gabriela Lena Frank, el libretista cubano Nilo Cruz y la directora y coreógrafa brasileña Deborah Colker.

“Esta ópera no es biográfica. No trata sobre sus pinturas ni sobre su trabajo. Es una historia mítica, como un sueño”, explica Colker durante una entrevista con EFE desde el interior de la Met Opera.

Inspirada en el mito de Orfeo y Eurídice, ‘El Último Sueño de Frida y Diego’ muestra a Kahlo abandonando el inframundo durante el Día de Muertos y reuniéndose de nuevo con Rivera, con quien revive brevemente su relación.

Durante la pieza, la pintora surrealista duda si debería volver a la vida, pues la suya estuvo marcada por el dolor que le provocó una discapacidad crónica causada por la poliomielitis y un accidente de tranvía que le fracturó las costillas, la pelvis y la columna.

Colker cuenta esta historia a través de la coreografía, con 14 bailarines en total: cinco de ‘break dance’, otros cinco de danza contemporánea y cuatro acróbatas: “Cada personaje tiene su lenguaje, y me gusta relacionar la escenografía con el movimiento: el escenario no es solo decorativo, necesita interactuar”.

Así, el interior de la Met Opera se transforma por momentos en las calles de México, el estudio de la artista o la Casa Azul, donde Frida vivió la mayor parte de su vida.

LA DUALIDAD

Durante uno de los ensayos previos al estreno, unas vigas de madera evocaban el icónico mural de Rivera ‘La creación de un fresco que muestra la construcción de una ciudad’, y, sobre ellas, el personaje de Diego, de espaldas, daba la bienvenida al público.

La mezzosoprano estadounidense Isabel Leonard, que da vida a Frida, se movía por el escenario luciendo una falda morada con flores bordadas, una blusa de detalles rosados y una corona de flores rosas. A su lado, el barítono español Carlos Álvarez, en el papel de Diego Rivera, vestía una camisa azul de cuadros y una chaqueta del mismo color.

Siendo Frida una de las artistas más populares del mundo, Colker quería mostrar “su lado poético, su fragilidad y sensualidad” y esa “dualidad” entre “la vida y la muerte, el grito y el silencio, los colores y el vacío”: “Así es Frida: ama a Diego, pero no puede estar con él, y tampoco puede vivir sin él”.

“Frida es un icono. La podemos tener incluso en un imán en casa, y se ha vuelto cada vez más importante desde los años 60 hasta hoy. Crece y crece por lo que representa como mujer y como artista”, destaca.

jl/I

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