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Marylin Monroe, a 100 años de su nacimiento sigue siendo el icono eterno del arte

Marylin Monroe, a 100 años de su nacimiento sigue siendo el icono eterno del arte

Más de seis décadas después de su muerte, Marilyn Monroe sigue apareciendo en pinturas, novelas, películas y canciones. La imagen de la actriz se ha transformado en un símbolo cultural que trasciende su propia vida y que distintos autores utilizan para reflexionar sobre la fama, la belleza o los mitos contemporáneos.

Andy Warhol fue uno de los primeros artistas en comprender el potencial simbólico de Marilyn. El artista utilizó por primera vez su imagen el mismo año de su muerte, en 1962. Una de las fotografías promocionales de la actriz en ‘Niagara’ (1953), con los ojos entrecerrados y los labios abiertos, apareció desde entonces en numerosas serigrafías como ‘Gold Marilyn’, ‘Marilyn Diptych’ o ‘One Hundred and Fifty Multicolored Marilyns’.

Esas repeticiones de su rostro en colores brillantes acabaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del arte pop. Sobre ese trabajo basado en la repetición, Warhol decía: “Cuanto más miras exactamente lo mismo, más se desvanece el significado y más vacío te sientes”.

Warhol fue el primero, pero no el último. Artistas como James Rosenquist, Richard Hamilton o Pauline Boty también recurrieron a su figura para sus obras de arte. Con el paso de los años, Marilyn pasó a formar parte del repertorio visual del arte contemporáneo, al nivel de otras imágenes icónicas del siglo XX. 

En el cine, la influencia de Monroe sigue siendo visible. Numerosas películas y series han recreado o parodiado escenas asociadas a la actriz, como el vestido blanco levantado por el aire en ‘The Seven Year Itch’.

Entre los más famosos homenajes de la cultura popular a estas escenas se encuentra el videoclip de ‘Material Girl’, de Madonna, que reproduce deliberadamente la estética de Marilyn en una de las secuencias más célebres de ‘Gentlemen Prefer Blondes’. 

Algunas actrices que han homenajeado a Marilyn son Penélope Cruz en ‘Los abrazos rotos’, de Pedro Almodóvar, o Blake Lively como Serena van der Woodsen en la serie ‘Gossip Girl’. Y aparece como personaje en ‘Mister Lonely’ de Harmony Korine, o en la mítica escena del café de ‘Pulp Fiction’.

La literatura ha recurrido igualmente a Monroe de formas muy diversas. En algunas novelas aparece como personaje secundario; en otras, como referencia cultural compartida por los protagonistas.

En la música, Marilyn ha sido citada por artistas de generaciones muy distintas. Uno de los ejemplos más conocidos es ‘Candle in the Wind’, de Elton John, que comienza evocando a Norma Jean, su nombre real.

Otros homenajes musicales son ‘Marylin Monroe’ de Nicki Minaj', ‘Photograph’ de Def Leppard o ‘Diamonds’, de Megan Thee Stallion, que samplea la canción de la actriz. 

Numerosos fotógrafos han recreado sus poses más famosas o han construido series enteras inspiradas en su estética. Su imagen funciona como un código visual universal. 

Entre las referencias más obvias se encuentra la de Scarlett Johansson en una campaña publicitaria de Dolce & Gabbana, o en múltiples sesiones fotográficas protagonizadas por Lady Gaga, Paris Hilton, Candice Swanepoel, Christina Aguilera, Lindsay Lohan o Miley Cyrus, en este caso para el fotógrafo Mario Testino en 'Vogue' Alemania.

Muy pocas figuras han logrado mantenerse activas en el imaginario artístico durante tanto tiempo. Marilyn Monroe ya no es solo un mito cinematográfico de los años cincuenta. Es una imagen cultural autónoma, un símbolo capaz de adaptarse a diversos contextos, disciplinas y generaciones: su vida terminó en 1962, pero su presencia en el arte está lejos de agotarse. 

 

jl/I

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