Aunque reconocen que la planta potabilizadora móvil representa un alivio para reducir el gasto en agua purificada, vecinos de la colonia El Sauz coincidieron en que la medida es temporal y urgieron a las autoridades a resolver de fondo los problemas de calidad del agua que reciben desde hace meses. Además de los costos adicionales, relataron afectaciones en la salud, daños en ropa y tuberías, así como dificultades para abastecerse diariamente.
Beatriz González consideró positiva la instalación de la planta, aunque pidió mayor organización para informar a los vecinos y establecer recorridos por colonias. Señaló que el agua de la llave llega con color café y mal olor, al grado de que sus uniformes de enfermera salieron manchados al lavarlos y tuvo que comprar agua de garrafón.
La vecina explicó que su familia de cinco integrantes utiliza agua purificada para bañarse, lavar frutas, verduras y trastes, lo que representa un gasto adicional de alrededor de 270 pesos semanales. También señaló que su padre, un adulto mayor, presentó problemas estomacales luego de usar agua de la llave para cepillarse los dientes.
Gustavo Pimentel calificó como benéfico el apoyo con agua potabilizada, pues en su hogar de cuatro personas gastan cerca de 160 pesos cada tercer día en garrafones para cocinar y lavar trastes. Sin embargo, pidió atender la red hidráulica, al señalar que el agua llega amarillenta y con olor.
Afirmó que las condiciones del agua también han generado molestias físicas en su familia, como irritación en la piel, comezón y problemas estomacales. Consideró que la planta ayuda de manera inmediata, pero no representa una solución definitiva al problema.
Juanita destacó que el suministro gratuito les permite reducir gastos para actividades como lavar verduras, carne y trastes. Aunque ve la medida como un apoyo, explicó que trasladar los garrafones representa un esfuerzo, pues vive en un cuarto piso. Antes de la instalación de la planta, compraba un garrafón diario de agua purificada de 22 pesos para una familia de tres personas.
Rodrigo Campo Murillo también consideró positiva la planta y que el agua sea gratuita, aunque reconoció que por problemas en la espalda se le dificulta acudir por los garrafones. Antes de contar con este punto de abastecimiento, dijo que gastaba cerca de 54 pesos diarios en agua purificada para consumo.
Además, relató que recientemente tuvo que pagar, junto con otros vecinos, 9 mil 400 pesos para reparar una tubería de agua, un gasto que se sumó a las complicaciones que enfrenta la colonia con el servicio, un técnico particular les hizo una cotización en más de 13 mil pesos.
Los habitantes coincidieron en que la planta representa un apoyo para disminuir gastos y contar con agua para actividades básicas, pero insistieron en que la solución debe enfocarse en mejorar la infraestructura y garantizar la calidad del suministro que llega a sus viviendas.
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