La crisis en la calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) llegó a límites intolerables. Vecinos denuncian en redes sociales que el líquido que reciben en negocios y en hogares no se puede usar en nada. No es útil para cocinar, lavarse las manos o bañarse, por ejemplo. Mucho menos para beberse. De color amarillo oscuro o prácticamente negra, y maloliente, el agua que distribuye el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) es un serio problema de salud pública no reconocido. La contaminación está poniendo en riesgo a la población metropolitana, sin que ninguna autoridad declare una necesaria alerta sanitaria.
El gobierno estatal, los municipios representados en la junta de gobierno del Siapa y sobre todo el propio organismo, no están garantizando desde hace meses el derecho humano de acceder a un agua potable. Las medidas que se han emprendido como regalar tinacos, filtros y pastillas potabilizadoras y con solo una unidad móvil entregar agua gratuita, resultan insuficientes, y a estas alturas ridículas ante la enorme magnitud del problema. Hasta que no aumentó el malestar social, luego de no informar nada, el Siapa atribuyó la nula calidad a que el agua proviene de la Presa Las Pintas. Eso, a los usuarios, no les importa. No quieren que sus hogares reciban agua similar a la de un caño. Demandan soluciones. Ya.
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Lamentablemente las muertes hasta ahora reconocidas de solamente tres bebés en el hospital de gineco-obstetricia del Centro Médico Nacional de Occidente, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Jalisco, de acuerdo con la información recogida todo apunta a que el número de posibles víctimas sea mayor. Los testimonios de por lo menos cinco familias revelan que los tratamientos médicos que recibieron sus hijos no fueron oportunos o que no los atendieron especialistas, lo cual tendrá que esclarecer la Fiscalía General de la República.
Si bien las autoridades del IMSS han informado que investigan la presencia de la bacteria ‘Klebsiella pneumoniae’ en las instalaciones hospitalarias, las familias de bebés que perdieron la vida denuncian posibles irregularidades que deben también indagarse hasta llegarse a conocer qué sucedió. Pero eso no solo incluye al Seguro Social de Jalisco, sino que comprende a todo el instituto, a nivel nacional. Porque como ha señalado personal médico en sus manifestaciones de protesta recientes, la falta de insumos y otros problemas derivan en situaciones de riesgo para los pacientes y no se restringen a la entidad ni a las muertes también ocurridas en Durango.
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Asociaciones de Vecinos Ecológica Seattle, Tepeyac, Paraísos de la Seattle, Conjunto Habitacional Belenes, Maestros y Villa de los Belenes se oponen terminantemente a la edificación del nuevo estadio del equipo de futbol Atlas, en terrenos de la Universidad de Guadalajara. Apuntan que eso perjudicará su calidad de vida.
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Uno de los colectivos que más ha luchado por conocer el paradero de miles de persona en Jalisco es Luz de Esperanza. Ayer, con la pega de cédulas de identificación y una convivencia en La Calma, conmemoró cinco años de trabajo desde su fundación.
Las autoridades y la sociedad jalisciense tienen una deuda con las familias que integran el colectivo. La más importante: localizar a sus seres queridos.
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