Con consignas y música, miles de personas marcharon este domingo en Guadalajara para exigir agua limpia, pero afuera de Casa Jalisco la protesta escaló: manifestantes fueron rociados con agua, alcanzados por gas lacrimógeno y perseguidos por antimotines.
Infancias y personas con discapacidad encabezaron la movilización. Durante el recorrido, los asistentes cuestionaron las vallas instaladas alrededor de Casa Jalisco y la glorieta de La Minerva que restringían el acceso. Algunos denunciaron una “coartada a la libertad y el libre tránsito” y reclamaron la falta de respuesta de las autoridades.
“Nos están ignorando, no nos está dando la cara”, fue uno de los reclamos.
Afuera de Casa Jalisco se reunieron colectivos de familiares de personas desaparecidas, familias con infancias y otros grupos ciudadanos. Los dos carriles con dirección a Terranova fueron delimitados por vallas metálicas, detrás de las cuales policías resguardaban el inmueble.
Mariana, del colectivo Coli, cuestionó la falta de diálogo. “Ni siquiera está dando la cara ni abriendo el espacio para dialogar. Para dar soluciones o fechas”, señaló.
Durante unos 50 minutos, los manifestantes lanzaron consignas y esperaron a que alguna autoridad saliera a recibirlos. Ante la falta de respuesta, continuaron con música, cumbias y baile mientras llegaban más personas.
Conforme creció la concentración, grupos de antimotines se desplegaron en las esquinas de las vallas. La tensión aumentó cuando manifestantes se confrontaron con los policías frente al cerco, en medio de los reclamos por la falta de diálogo.
Después, los asistentes fueron rociados con agua. Más tarde se escucharon detonaciones de petardos y una nube blanca cubrió parte de la concentración. Los manifestantes corrieron y gritaron ante el uso de gas lacrimógeno.
El gas alcanzó a familias, infancias, personas mayores y otros participantes. Entre gritos por el ardor en los ojos y la garganta, algunos se mojaban el rostro y buscaban dónde resguardarse.
Ana Rosa y sus hijas fueron alcanzadas por el gas. “Nosotros estamos protestando por un derecho que todos los ciudadanos tenemos y que no tenía por qué responder de esta forma”, expresó.
Su hija también denunció agresiones policiales y sostuvo que los manifestantes no iniciaron la violencia. “La violencia ellos empezaron a golpearlos”, afirmó.
El uso de agua y gas, así como la persecución de manifestantes, continuó hasta después de las 3 de la tarde.
A Ana Gutiérrez, vecina de San Andrés, también le tocó. En entrevista, denunció que fue mojada, perseguida y alcanzada por el gas. Con los ojos enrojecidos y dificultades para respirar, lamentó que la protesta terminara así, pues había comenzado de manera pacífica.
“Pues muy cobarde, es una represión lo que estamos viviendo solamente por pedir agua limpia. Empezamos bastante calmados. Fueron los policías y las mismas autoridades las que nos empezaron a agredir; solamente quería llegar al frente de Casa Jalisco para que nos escucharan”, señaló.
Al cierre de la jornada, familiares y colectivos buscaban a personas detenidas o sin localizar y exigían información sobre su situación jurídica, mientras algunos manifestantes reportaban lesiones.
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