El uso excesivo de pantallas y los mecanismos algorítmicos que determinan los contenidos que consumen las personas pueden afectar la salud mental, por lo que es necesario desarrollar hábitos conscientes de desconexión, advirtió Juan Roberto Hernández Villalobos, consultor en tecnología e inteligencia artificial con enfoque ético.
El especialista, egresado de la maestría en Desarrollo y Dirección de la Innovación del Centro Universitario de Guadalajara (CUGuadalajara), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explicó que los algoritmos están diseñados para recomendar contenidos y mantener a los usuarios el mayor tiempo posible en las plataformas digitales.
Señaló que la dinámica del desplazamiento infinito de videos y publicaciones genera una sensación de incertidumbre similar a la que experimentan las personas ante las máquinas de apuestas, debido a la expectativa de encontrar algo nuevo o relevante que las lleva a continuar consumiendo contenidos.
De acuerdo con las cifras que citó, las personas de entre 18 y 24 años en México pasan, en promedio, entre cuatro y cinco horas frente a una pantalla. Además, indicó que entre 8 y 10 por ciento de las recomendaciones algorítmicas presentan problemas relacionados con sesgos, salud mental, seguridad infantil, desinformación o extremismo.
Hernández Villalobos también se refirió a las demandas contra empresas como Meta y Google, las cuales, consideró, abrieron la discusión sobre la responsabilidad de las plataformas digitales y la necesidad de incorporar criterios éticos en el desarrollo y uso de la inteligencia artificial.
Explicó que el modelo de negocio de estas compañías se basa en la economía de la atención, en la que el tiempo de permanencia y los datos de los usuarios adquieren valor comercial al utilizarse para ofrecer publicidad dirigida.
Entre las consecuencias asociadas con el uso excesivo de pantallas mencionó las alteraciones del sueño, la disminución de la concentración, la sensación de disponer de menos tiempo y la reducción de la capacidad de atención.
Promueven hábitos conscientes de desconexión
El consultor aclaró que reconocer estos riesgos no significa rechazar la tecnología, sino aprender a utilizarla de manera responsable y establecer límites que permitan reducir sus posibles efectos negativos.
Entre las medidas que recomendó se encuentran introducir barreras antes de abrir una aplicación, reservar espacios libres de pantallas, como la cama y la mesa, y ajustar las recomendaciones algorítmicas para favorecer contenidos que aporten información útil o beneficios personales.
También planteó la necesidad de reflexionar antes de recurrir a herramientas de inteligencia artificial y evitar que estas sustituyan procesos de razonamiento y pensamiento crítico.
En el ámbito educativo, consideró que la inteligencia artificial debe incorporarse mediante estrategias pedagógicas que permitan cuestionar, analizar y desarrollar el pensamiento crítico, en lugar de utilizarla como una solución automática a los problemas.
Finalmente, destacó la importancia de discutir la transparencia de los algoritmos y los objetivos con los que son diseñados, a fin de promover un desarrollo tecnológico orientado al bienestar social y no únicamente a prolongar el tiempo que las personas permanecen conectadas.
GR









