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Sin aprender básicos

Los diputados locales se van a ir de vacaciones antes de cumplir sus seis meses y aún se nota que no aprenden los básicos. 

La Junta de Coordinación Política aprobó días inhábiles que coinciden con las Semanas Santa y Pascua para legalmente mantener cerradas las puertas del Congreso local y que sus empleados sin esta antigüedad puedan faltar sin ser amonestados. 

Ésta será la segunda vez que se van de vacaciones antes de que la ley se los permita, y si esto es posible quiere decir que llevan el tiempo suficiente en el cargo para haberse aprendido la dinámica en el manejo de las sesiones de comisión, de las sesiones de pleno ordinarias, extraordinarias y solemnes, y sobre el proceso que llevan las iniciativas; sin embargo, aún les falta. 

Los presidentes de comisiones tienen que estar recurriendo continuamente a sus asesores para que les expliquen los pasos a seguir, pese a que tienen ante sus ojos el guion que deben de leer como si estuvieran en la televisión o en un programa en vivo. 

Aquí no hablamos de simples dudas que surgen en el momento y deben resolver con el apoyo de quienes tienen esta experiencia legislativa, sino de los pasos básicos para llevar una sesión, lo cual refleja que ni siquiera han leído la ley orgánica donde se establece este procedimiento y los diversos supuestos que puedan surgir. 

Este tipo de incidentes son notorios en las sesiones presenciales, pero más en las que se transmiten a través del Canal del Congreso donde se pueden notar más los errores y se percibe más cómo ocurren las cosas. Aun cuando bajan el volumen. 

Otro acto básico que suele ser un inconveniente es la lectura en voz alta, la cual deben realizar cuando presentan sus propias iniciativas en tribuna, cuando tienen que hablar en un acto público, cuando les toca hacer el posicionamiento de su partido y que muchas veces se distorsiona el mensaje por esta falta de énfasis en las palabras que distrae de la idea principal. 

En ningún momento se espera que sean o se conviertan en excelentes oradores, sino que simplemente sepan leer en voz alta y hacer llegar el mensaje que quieran transmitir, porque hay algunos que se les nota que ni siquiera practican en casa para mejorar esta rutina o usan muletillas. 

También es muy notorio que desconocen los diferentes tipos de votación y el orden del día de una sesión de pleno porque aún se sorprenden de que puedan durar tanto tiempo o desconocen cómo emitir su voto cuando hay nombramientos y solo se limitan a esperar la indicación de la coordinación parlamentaria. 

Si hablamos de la elaboración de iniciativas es todavía más penoso porque seguramente muy pocos sabrán cómo hacerlas ya que para eso tienen a su personal de confianza, lo malo es que desconocen la estructura que deben de tener para que sean aprobadas debido a que siempre se confían en que les hacen esta tarea y cuando surge una duda no saben qué hacer. 

Quienes ocupan el cargo por reelección son los más diestros porque conocen toda la dinámica del Congreso, incluso son los que ocupan los principales cargos tanto en sus coordinaciones como en las comisiones y Mesa Directiva. El problema lo tendrán cuando tengan que buscar a sus relevos, incluso ya deberían estarlos preparando para que no se note tanto el cambio. 

Todavía en las sesiones telemáticas hay descontrol porque se empalman en la toma de la palabra, incluso también para votar y sin identificarse. 

La puntualidad es otra deficiencia en las tareas de un diputado, y muchos ya aprendieron la llamada hora legislativa, es decir, presentarse más tarde de la hora marcada porque rara vez arrancan a tiempo. Esta mala práctica sí la aprendieron. 

¿Quién les hará el examen básico? 

jessipilar@gmail.com

jl/I