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Colotlán, Lutteroth y la cuna de la lucha libre

Un amigo me decía: “En Colotlán nació Victoriano Huerta” y añadía otro compañero, “y el hermano Aarón, de la Luz del Mundo”. A lo que yo contestaba con una cartita más fuerte. Pero también es la tierra del Salvador Lutteroth González, el padre de la lucha libre en México. 

Todos conocemos la lucha libre, pero no todos conocen a Salvador Lutteroth, y un poco menos saben que el señor nació en Colotlán, en 1896. Con sangre alemana y colotlense, de niño se mudó a México con su familia. Ahí vivió la Revolución y tras la pacificación trabajó en la oficina de Hacienda en estados del norte; esto le permitió ver una función de lucha en El Paso, Texas, y supo que ahí estaba su futuro. La primera función la organizó en 1933. 

A Lutteroth se le reconoce por sentar las bases de este deporte: la incorporación de la máscara; el bando de los técnicos contra los rudos, y la escenificación teatral sobre el ring. Pronto creó ídolos que saltaron al cine; construyó la monumental Arena México y arenas en varias ciudades del país. De la nada construyó un emporio empresarial y deportivo.

Lo usual es que el niño que llegó sin un peso a la capital y se convirtiera en un empresario exitoso, se olvidara de su origen. Lo interesante es que no. Por ejemplo, el colotlense que migraba a México en los años 50 y 60 encontraba empleo en la Arena México. “Llegué y dije que era de Colotlán. Me pasaron a la oficina de don Salvador que me preguntó, ¿cómo te llamas?, le dije mi nombre y se quedó callado… no, no puedo recordar a tu familia, me dijo, y yo le contesté apenado: es que soy de Totatiche”, comenta Juan Antonio Gómez, quien en lugar de un regaño recibió la propuesta de ser su chofer. Y cuando se inauguró la Arena Coliseo en 1959, en Guadalajara, todos los empleados eran de Colotlán.

En 1962, su primo Juan González llegó a la presidencia de Colotlán, Lutteroth le preguntó, ¿en qué te ayudo?, y el presidente le pidió una escuela. Mandó a un ingeniero y una cuadrilla de trabajadores para construir la Primaria Marcela González de Lutteroth. Y pocos años antes de morir, en una visita al pueblo expresó su deseo de apoyar con un asilo de ancianos. Él falleció en 1987, pero su hijo Salvador cumplió su deseo. El asilo Refugio el Salvador recibe una mensualidad hasta hoy por parte de la familia. Estos son algunos detalles que muestran la presencia de Lutteroth en Colotlán.

De niño escuchaba a los narradores de Televisa decir que Colotlán era la cuna de la lucha libre en México. Pero el pueblo no ha sido semillero de luchadores. En los años setenta estuvo ‘El Troyano’ y en los noventa figuró ‘Máscara Mágica’. Nada más. Por eso en Colotlán resonaron las palabras de ‘Místico’, el 28 de enero pasado: “Colotlán debe contar con una escuela de lucha libre porque aquí fue el origen”. En esa misma función participó Valkiria, una joven originaria de esta región (Tlalcosahua). A los 18 años, sin haber practicado este deporte y sin haber visto una función de lucha en vivo, Valkiria decidió ser luchadora. Se fue a Guadalajara en 2015 y a los tres años debutó profesionalmente.

La lucha libre del 28 de enero fue emotiva: Valkiria se presentaba por primera vez en este lugar (la acompañaron familiares, amigos y vecinos) y para los de Colotlán, porque vimos sobre el ring a una luchadora de nuestra región. ¿Este será el germen de una nueva historia por contar de la lucha libre y Colotlán?

*Periodista y gestor cultural

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jl/I

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