Desde principios de marzo se han visto incrementos significativos en los precios de los combustibles a nivel nacional y estatal. En Jalisco, los precios promedio reportados de la gasolina regular, premium y diésel al 17 de marzo ascendieron, respectivamente, a 23.979, 27.040 y 28.083 pesos por litro.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado aumentos y volatilidad en los precios internacionales del petróleo, el gas y sus derivados. México no ha sido inmune a estos aumentos porque el país importa la mayor parte de sus combustibles. Por ello, los costos nacionales de los energéticos han aumentado.
Los precios de los combustibles tienen un impacto directo en los precios nacionales. El transporte y la producción de alimentos ya están resintiendo los aumentos de costos. Los precios de bienes básicos también ya los están resintiendo. Así, la guerra en Medio Oriente se está reflejando en presiones inflacionarias en México.
La inestabilidad financiera global causada por los aumentos de precios también está provocando la depreciación del peso. Dicha depreciación encarece las importaciones nacionales, incrementando aún más el costo de vida. Así, el consumo, las importaciones y el tipo de cambio podrían verse afectados.
La inflación energética y alimentaria tiene efectos regresivos. Esto significa que perjudica más a quienes tienen menores ingresos. La guerra está empobreciendo a quienes menos tienen. Al respecto, hay evidencia de que conflictos similares indujeron una mayor pobreza en nuestro país.
El gobierno mexicano ha tomado medidas para mitigar estos efectos. Por ejemplo, mediante el IEPS ha subsidiado los combustibles para evitar aumentos abruptos de precios. Sin embargo, este tipo de políticas son costosas y difíciles de sostener para las finanzas públicas nacionales.
En este contexto es prioritario mantener la estabilidad económica nacional. En el corto plazo es necesario incrementar las tasas de interés, reajustar el gasto fiscal y fortalecer los programas sociales y de apoyo económico. En el mediano plazo, México debe reducir su dependencia de las importaciones de combustibles.
La guerra en Medio Oriente ha evidenciado que los conflictos internacionales tienen efectos que trascienden fronteras. México debe prepararse para enfrentar los efectos de estos choques externos que, según parece, serán más frecuentes en los próximos meses y años.
En mi opinión, la guerra ha mostrado la vulnerabilidad de México ante eventos globales. Aunque el país ha implementado medidas para mitigar los impactos, enfrenta desafíos importantes. Hay se necesitan políticas responsables y sostenibles para estabilizar la economía. Las mismas son un primer paso para fortalecer la resiliencia del país ante conflictos futuros.
*Economista e investigador de la UdeG
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