Según datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en julio de 2026 los cambios porcentuales anuales de las líneas de pobreza extrema por ingresos (LPEI), referentes a la canasta alimentaria, fueron de 2 por ciento en el ámbito rural y 3.8 por ciento en el urbano. Así, el valor de la canasta alimentaria en el sector urbano alcanzó los 2 mil 545.72 pesos y su incremento fue superior al de la inflación general, que fue de 3.1 por ciento.
Mientras tanto, en el sector rural tuvo un costo de mil 894.69 pesos y su incremento fue menor al de la inflación.
En ambos ámbitos los rubros de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, papa y cebolla, en ese orden, fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria. Los tres rubros tuvieron una incidencia mayor en el ámbito rural.
Por otro lado, los cambios porcentuales anuales de las líneas de pobreza por ingresos (LPI), que consideran los valores monetarios de las canastas alimentaria y de bienes y servicios (no alimentaria), fueron de 2.9 y 3.5 por ciento en los ámbitos rural y urbano, respectivamente.
Las LPI en el sector urbano fueron de 4 mil 884.09 pesos y, en el rural, de 3 mil 494.78 pesos. Comparado con la inflación general anual, la variación fue inferior en el rural y superior en el urbano.
Los rubros que más contribuyeron al cambio anual de las LPI fueron los de los productos de la canasta alimentaria, en los dos ámbitos; esta incidencia fue mayor en el urbano (55.8 por ciento) que en el rural (38.5 por ciento). Respecto a la canasta no alimentaria, fueron los rubros de transporte público y el de educación, cultura y recreación, en ambos ámbitos
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