Jóvenes recurren a herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa para consultar problemas emocionales y situaciones personales, e incluso para sustituir de manera eventual el acompañamiento psicológico, advirtieron especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Investigadores del Centro Universitario de los Altos (CUAltos) encontraron que 12 por ciento de estudiantes consultados utiliza herramientas de IA con fines psicológicos, principalmente plataformas como ChatGPT y Gemini.
El dato forma parte del estudio ‘Impacto de los usos de la IA generativa en el bienestar subjetivo, malestar psicológico y apoyo social de estudiantes de pregrado’, realizado por investigadores de la maestría en Intervenciones Psicológicas para una Salud Integral del CUAltos.
Juan Carlos Plascencia de la Torre, coordinador de este programa, explicó que los estudiantes recurren a estas herramientas para consultar sobre problemas personales, emociones, situaciones adversas y dudas específicas.
Por su parte, Héctor Limón Fernández, profesor investigador del CUAltos, aclaró que el porcentaje identificado no significa que los jóvenes utilicen la IA como sustituto permanente de un proceso terapéutico, sino que recurren a ella de manera ocasional para resolver situaciones puntuales; sin embargo, los investigadores advirtieron que la respuesta inmediata que ofrecen estas plataformas puede generar alivio momentáneo sin atender las causas de fondo de un problema emocional.
“El problema viene cuando no hay un seguimiento. La IA proporciona respuestas inmediatas que son como un curita emocional, pero ese curita emocional no va a perdurar, no va a sanar la problemática emocional de raíz, porque no hay seguimiento individual del paciente”, explicó Plascencia de la Torre.
De acuerdo con los especialistas, una de las principales consecuencias observadas es que las recaídas y crisis emocionales por este uso que se da a la IA se viven con mayor intensidad y frecuencia debido a que las recomendaciones obtenidas mediante inteligencia artificial pueden funcionar en el momento, pero no existe un profesional que dé seguimiento al caso.
Los especialistas también señalaron que el fenómeno también debe analizarse de acuerdo con el contexto social y económico de cada estudiante. Por ejemplo, en zonas rurales, explicó Plascencia de la Torre, pueden coexistir una menor alfabetización digital y una falta de cultura sobre la atención de la salud mental, además de dificultades para acceder a servicios profesionales.
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