La crisis de desapariciones en Jalisco no se restringe a solamente la privación ilegal de las personas. No se queda ahí. Trasciende. La crisis donde miles son desaparecidos es parte central de otra más profunda, compleja y dolorosa: una crisis humanitaria. Donde los seres humanos no importan. Ni su historia, dignidad, afectos, derechos. Nada. Donde cualquiera puede ser víctima en sus bienes, emociones, cuerpo, espíritu y vida. Sin que los tres niveles de gobierno garanticen lo mínimo, que es la seguridad, corremos el riesgo como sociedad de caer en un abismo.
Las crisis humanitarias desmoronan todo. Repercuten también en los muertos, los sacrificados, los desahuciados por los sistemas de seguridad y justicia. Uno de los rostros en Jalisco de esa crisis, no el único, es que continúan aumentando los hallazgos de osamentas en fosas clandestinas. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses está rebasado desde hace años. Por eso puede entenderse la necesidad de delegar sus labores de genética forense en una empresa. Las familias requieren identificar los restos de sus seres queridos y así, tal vez, hallar un poco de paz.
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Tras la muerte de tres bebés, dejó de lado información el titular del Seguro Social, Zoé Robledo, al anunciar que habrá Auditoría Clínica Colegiada Independiente, la separación temporal del director del Hospital de Ginecoobstetricia y del jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del IMSS Jalisco, la creación de un Comando Operativo del Sector Salud para la Seguridad de los recién nacidos en todas las unidades de cuidados intensivos neonatales del país y la promesa de profundizar en la investigación.
Por ejemplo, no tocó el señalamiento de personal médico del IMSS Jalisco y otras entidades acerca de las carencias desde jeringas hasta medicamentos y equipos en buenas condiciones para atender a los derechohabientes; ni mencionó qué sucederá con los protocolos o medidas sanitarias que se siguen para evitar brotes de bacterias en el Seguro Social; ni respecto a la versión de que al parecer son más los bebés muertos en las instalaciones hospitalarias de ginecoobstetricia. Como reconoció Zoé Robledo, les deben “respuestas claras” a las familias… y a los mexicanos.
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Históricamente Zapopan ha sido el municipio que más se ha convertido en refugio de personajes vinculados al crimen organizado. Sean jefes de un cártel, operadores financieros o familiares, buscan esconderse en zonas residenciales de lujo, como Puerta de Hierro, Colinas de San Javier, Bugambilias o plazas comerciales de alta gama, si nos atenemos a dónde han sido abatidos o capturados por las fuerzas de seguridad federales.
Ayer, precisamente, fue detenido otro presunto integrante de uno de los cárteles generador de violencia involucrado en negocios ilícitos, como el huachicol fiscal. Aunque, en cuestión de capos pesados que hallan cobijo, Tlajomulco es también de sus preferidos; sin olvidar que encuentran resguardo hasta en zonas turísticas, como Tapalpa…
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Un día, un par de hermanos asesina a la subdirectora y dejan cuatro heridos en un plantel de Torreón, Coahuila; Al día siguiente, un adolescente acuchilla a cuatro personas en una secundaria de Querétaro.
La violencia externa se propaga hasta transformarse en la violencia interna que ensangrienta las escuelas… espacios en los que se percibía, en pasado, algo de protección…
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