El amor es algo que pasa cuando te pones de pie ante el abismo de otro ser humano
Anne Carson
Ahora me convierto en mí misma. Ha tomado tiempo, muchos años y lugares
May Sarton
Deberíamos poner atención a nuestra biología. Quizás desde lo simple podríamos encontrar una sabiduría alterna para vivir la vida. Una que sí funcione.
Deberíamos parecernos más a los gatos. De una forma de estar, deberíamos poder pasar a otra, la que se ocupa, sin tantas limitaciones mentales que entorpezcan las físicas. Pero conscientes de que posiblemente no tengamos más vidas.
Deberíamos ser menos quejumbrosos y más agradecidos.
Deberíamos aprender a ser más generosos con nosotras y nosotros mismos. Después de todo lo hemos hecho bien.
Deberíamos ser menos conformistas y más creativos con lo que nos tocó en la repartición de la vida.
Deberíamos apelar a la voluntad, a la disciplina y a tomar acción.
Deberíamos aprender algún arte y luego actuar como si supiéramos.
Deberíamos de dejar de razonarlo todo, quizás no todo va para por ese camino.
Deberíamos de escribirnos una carta a nosotras y nosotros mismos para leérnosla cada mañana y recordarnos como es que llegamos hasta aquí y cuál es el objetivo pequeño del día.
Deberíamos ser nuestro mejor confidente, nuestra mejor compañía, nuestra mejor soledad elegida.
Deberíamos aprender a decir no y deberíamos decir todos los sí que se han ahogado entre nuestras ganas.
Deberíamos conseguir estirar nuestro cuerpo cada mañana, sin excepción.
Deberíamos estar a cargo de nuestra propia transformación. Nuestros padres ya hicieron lo suyo.
Deberíamos hacer una cosa menos por uno mismo y una cosa más por los demás.
Deberíamos adquirir el superpoder de conocer nuestro mundo interno.
Deberíamos irnos de los lugares donde no seamos amadas y amados como necesitamos.
Deberíamos comprender que hablar de sexualidad sí importa. Eduquemos o nuestros jóvenes.
Deberíamos saber pedir ayuda, pedir perdón y pedir permiso.
Deberíamos orar por todos los seres del mundo.
Deberíamos aprender a respirar conscientemente y estar en el momento presente. No hay otro.
Deberíamos generar una actividad que contribuya socialmente.
Deberíamos aprender a sobrevolar todas nuestras certezas y conseguirnos otras más adaptativas.
Deberíamos mudar de disfraz cuando este no represente a nuestro momento actual.
Deberían prescribirse menos fármacos y más amor.
Deberíamos animarnos a transitar nuestros duelos y a disfrutar este preámbulo al 2 de noviembre. Deseo qué entre aromas, sabores y colores, podamos contemplar nuestras vidas y recibir a nuestros muertos.
jl/I









