Hablar con niñas, niños y adolescentes sobre la muerte de un ser querido, resolver sus dudas y acompañarlos emocionalmente durante el duelo es fundamental para evitar complicaciones en su salud mental, según una recomendación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco.
César Alberto Prieto Garza, paidopsiquiatra de la Unidad de Salud Mental del Hospital de Pediatría de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), explicó que la comprensión de la muerte cambia conforme al desarrollo de los menores, por lo que el acompañamiento debe adaptarse a su edad y necesidades emocionales.
Detalló que entre los 2 y 5 años de edad es común que niñas y niños crean que la persona fallecida regresará, situación que puede provocar confusión, enojo y conductas regresivas. Es hasta los 7 u 8 años cuando comienzan a comprender que la muerte es irreversible.
El especialista indicó que las manifestaciones del duelo también varían de acuerdo con la etapa de desarrollo. En la infancia, los menores pueden expresar su malestar mediante alteraciones del sueño, pérdida del apetito, irritabilidad, sentimientos de culpa o negación debido a que todavía no cuentan con suficientes herramientas para comunicar sus emociones.
En la adolescencia, en cambio, existe una mayor capacidad para expresar verbalmente los sentimientos; sin embargo, también pueden requerir atención especializada cuando el malestar afecta sus actividades cotidianas.
En el marco del Día de Muertos, el especialista también planteó aprovechar las tradiciones para explicar que estas celebraciones permiten recordar y honrar con afecto a quienes han fallecido, además de abordar la muerte como parte del ciclo natural de la vida.
El IMSS Jalisco invitó a la población derechohabiente a acudir a su Unidad de Medicina Familiar (UMF) para recibir una valoración inicial cuando exista malestar emocional persistente.
Asimismo, puso a disposición el Servicio de Orientación Telefónica en Salud Mental, en el número 800 2222 668, opción 4, donde se brinda orientación psicológica, contención emocional, intervención en crisis y, de ser necesario, canalización a unidades médicas.
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