El calendario de tandeos que definió el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, tras prescindir del antiguo sistema de abasto desde el lago de Chapala, parecía producto de un trabajo interno, con el cual se pretendía atenuar la molestia de la gente por recibir agua sucia. ¿Qué podría salir mal? Tratándose del Siapa, casi cualquier acción.
El diseño del calendario se hizo como si en el organismo supieran exactamente cómo están las tuberías de la ciudad, qué llaves se abren y se cierran, así como si se tuviera el control de flujos para que cesen un día y al siguiente se reanuden.
La realidad es completamente distinta. El desarrollo desordenado de la ciudad, el deterioro de la red hidráulica y la llegada al Siapa de amigos de actores políticos, sin experiencia ni conocimiento del cargo que ocupan, hace imposible la precisión de distribución que soñaron quienes diseñaron dicho calendario.
Quienes tienen mayor experiencia en el tema señalan que las fugas de agua y la incorporación irregular o gracias a la corrupción de fraccionamientos y edificios hacen que no se pueda tener la certeza del agua disponible para distribución. De esta forma, la fuerza con la que se mueve por las tuberías varía no solo por la altura de la colonia a la que se envía, sino también por este tipo de factores.
A esto se suma que no hay un mapa exacto de la infraestructura hidráulica de la ciudad, por lo que no siempre se puede tener la certeza de las llaves que abren o cierran.
Además, la falta de experiencia de funcionarios del Siapa hizo que no tomaran en cuenta el tiempo que tarda una tubería en la recuperación de flujo, especialmente si el destino está a una mayor altura. Esto hace que, si el agua se corta en una colonia, cuando el servicio se reanuda pasen de uno a tres días para que la red vuelva a llenarse, entonces viene un nuevo corte y se interrumpe otra vez el flujo. Eso ha llevado a que algunas colonias no tengan agua o la fuerza que ésta tiene en su traslado no permita que llegue hasta aljibes y menos a tinacos.
Ante este último punto, se ha manejado la posibilidad de modificar el calendario para que en cada colonia los días que se suspenda el servicio estén pegados, lo que permitiría que la recuperación de las tuberías arroje que al menos tengan agua unos días a la semana.
También se ha comenzado a buscar agua, porque la que está llegando por el acueducto Chapala-Guadalajara es insuficiente. Por ello, la semana pasada se anunció que se pedirá el apoyo de empresas que tienen concesiones para que apoyen con el llenado de pipas para la distribución en las colonias.
Parece que un poco tarde, pero el Siapa tendrá que tomar con mayor seriedad sus decisiones. Lo primero será revisar con exactitud la infraestructura de las zonas afectadas por los cortes de agua y el comportamiento de la red y su flujo. De lo contrario, la inconformidad social seguirá creciendo.
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