Aunque en el comunicado en el que anunció su renuncia al Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal), Juan Partida Morales da a entender que cumplió con la encomienda que le hicieron para ese cargo, la realidad es que entrega la institución en las mismas condiciones en que las recibió e incluso peor.
Partida Morales empezó su gestión con un escándalo por intentar subirse el salario. ‘El Diario NTR’ Guadalajara publicó que, en enero del año pasado, quien fuera secretario de la Hacienda Pública en el gobierno de Enrique Alfaro Ramírez se aumentó el sueldo 67.3 por ciento, ya que la asignación mensual para la dirección general era de 72 mil 628.46 pesos, pero él decidió cobrar 121 mil 508 pesos.
También decidió incrementar el salario de directores de área, subdirectores y gerentes hasta 47 por ciento. Cuando la información se dio a conocer, el gobernador Pablo Lemus aseguró que se daría marcha atrás en la decisión, por lo que en la siguiente sesión del Consejo Directivo el aumento se dejó sin efectos.
Otro detalle que marcó la gestión de Partida Morales en el Ipejal fue su rechazo a tomar en cuenta el estudio actuarial más reciente y, por ende, impulsar la reforma que permitiera hacer frente a la crisis financiera del instituto. En el proyecto de Presupuesto de Egresos de 2025 no fue incluida la más reciente actualización y fue hasta el paquete económico 2026 cuando se incorporó el documento con el grave diagnóstico: el Ipejal tiene recursos para hacer frente a sus compromisos con los jubilados y pensionados hasta 2030.
El estudio actuarial, que fue dado a conocer públicamente por este diario, señala que “se estima que el periodo de suficiencia del fondo de pensiones (periodo durante el cual los gastos se podrán cubrir con recursos propios) abarque hasta el año 2030”. Dicho plazo es seis años menor que el vaticinado en el estudio actuarial anterior, que daba una vida saludable al organismo hasta 2036.
Partida Morales tampoco se movió para propiciar la reforma que se necesitaba, según el mismo estudio, para incrementar las aportaciones o migrar a cuentas individuales.
El ahora ex director del Ipejal relajó además las investigaciones sobre las ‘pensiones doradas’, en particular de aquellas en las que había dudas. Incluso, en su gestión se concretaron algunos retiros dorados de sus ex compañeros de gabinete, como los ex secretarios de Salud y Seguridad, Fernando Petersen Aranguren y Juan Bosco Pacheco, así como del ex procurador social Juan Carlos Márquez Rosas, que ahora gozan de una pensión equivalente a su último salario.
La misma flexibilidad se dio en la recuperación de recursos invertidos en proyectos fracasados. La única excepción fue el caso de las Villas Panamericanas, pero más por un interés personal del gobernador Pablo Lemus que por la actuación del titular del Ipejal, quien por cierto una vez que recuperó los departamentos no los vendió.
Finalmente, en su administración fue evidente una caída en la transparencia, pues dejaron de hacerse públicas en las actas de las sesiones las autorizaciones de nuevos pensionados y el estado de las inversiones del Ipejal, entre otros datos relevantes.
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