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El agua sucia sigue su curso

Es cierto que los resultados de Antonio Juárez Trueba al frente del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) justificaban de sobra su salida del organismo. Pero también lo es que mientras no se registre una intervención integral en esta agenda, lo único que cambiará es el nombre de quien cobra el cheque por el monto más alto en el Siapa, mientras los ciudadanos seguiremos padeciendo inundaciones, abasto de agua sucia e insuficiencia.

Sin un verdadero plan integral, que involucre a los municipios, a los académicos y a las autoridades, los problemas hídricos del Área Metropolitana de Guadalajara continuarán sus vueltas en el mismo círculo vicioso.

Ni siquiera es un asunto de dinero. Cabe recordar que poco después de anunciarse el nombramiento de Ismael Jáuregui Castañeda, también se dio a conocer que se asignarían mil millones de pesos adicionales para las acciones y obras prioritarias.

Pero ni la fiebre mundialista ni el intento de las autoridades de que la población se distraiga con el futbol han impedido que se intensifiquen las quejas por la mala calidad del agua que entrega el Siapa.

Sin que todavía haya una explicación, en diferentes zonas de la ciudad sigue recibiéndose agua con colores que van desde el café hasta completamente negra, con malos olores y, lo más delicado, con larvas y hasta gusanos.

La semana pasada la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco confirmó que ha recibido ya 81 quejas por la entrega de agua sucia, mientras los reportes directos presentados ante el organismo continúan.

Los argumentos de las autoridades sobre la mala calidad del agua han sido las descargas irregulares al viejo sistema de abasto que llega hasta el canal de Las Pintas, así como la falta de mantenimiento en las plantas potabilizadoras, por lo que hacia allá han enfocado, presuntamente, sus esfuerzos. Sin embargo, los resultados no se notan.

‘El Diario NTR’ Guadalajara dio a conocer que antes de dejar el cargo, Juárez Trueba presentó ante la Junta de Gobierno una propuesta de reingeniería, llamada “De crisis institucional a modelo nacional”. La apuesta principal, como siempre que se habla de agua, es a la inversión millonaria. El planteamiento que se hizo fue de necesidades por más de 80 mil millones de pesos para proyectos como el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara, la modernización de la Planta Potabilizadora de Miravalle y un acueducto de la presa Elías González Chávez a la Planta Potabilizadora Número 3.

Las soluciones a largo plazo podrían ser necesarias, pero lo que la ciudad necesita son respuestas inmediatas. Porque algo que no han medido las autoridades, ni siquiera la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coprisjal), es el impacto que esa mala calidad del agua podría tener a la salud.

No hay que olvidar que Jalisco ocupa el primer lugar mundial en problemas renales y que hay regiones del estado, aledañas al lago de Chapala y al río Santiago, que tienen décadas denunciando aumento en enfermedades de la piel, infecciones estomacales e incluso un mayor número de casos de cáncer. La alarma está encendida y la llave del agua puerca abierta.

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