loader

Comienza la carrera electoral de 2027

La inminencia de los prerregistros de aspirantes a candidaturas para los diferentes puestos que formarán parte de la contienda electoral de 2027 ha mostrado un movimiento más acelerado al interior de las marcas políticas, circunstancia diametralmente opuesta al interés ciudadano por conocer las propuestas de las plataformas políticas de cada uno de los institutos participantes.

En términos de ejercicio en la administración pública, las tres propuestas de mayor peso en los comicios: Morena, PRI y PAN, ya han tenido su desenvolvimiento en la presidencia de la república. La ciudadanía tiene una idea de los elementos destacables de cada una de esas marcas políticas. Desde el año 2000, el PAN ha gobernado dos veces; el PRI (el partido hegemónico de 1929 a 1999), una vez, y Morena está en su segunda ocasión al mando. 

El desgaste de cada uno de los partidos ha generado una imagen de los ciudadanos evaluando sus propuestas de gestión pública y, de alguna forma, se podría resumir en una fórmula: escepticismo.

En las últimas cuatro votaciones federales, el PAN ha contado con aproximadamente el 18 por ciento de las votaciones. El PRI ha tenido un descenso dramático del 30 por ciento en 2015 al 11 en 2018. El caso de Movimiento Ciudadano ha tenido un considerable progreso refiriendo un 6 por ciento en 2015, logrando aumentar a 10 en 2024. El fenómeno de 2018, el liderazgo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador generó un efecto poderoso de atracción de votantes que, frente al desgaste de las dos ofertas políticas tradicionales, vieron con entusiasmo una nueva opción de sufragio y el efecto de esa candidatura logró atraer a una muy importante cantidad de votos.

Sin embargo, de la misma forma que el desgaste de los partidos tradicionales generó sospecha dentro de los votantes, por un continuo cuestionamiento de una falta de organización y eficiencia de la gestión pública, nuevamente han aparecido las dudas del electorado frente a las mismas descalificaciones de las otras marcas: corrupción y seguridad.

Dentro de la perspectiva de los ciudadanos existen desde hace tiempo elementos que cimentan su desconfianza en las ofertas políticas. Se manifiesta de forma generalizada: “No creo en la política”, “Ningún candidato/a me representa”, “No me he informado lo suficiente”.

La oferta política no ha logrado establecer esquemas que permitan definir elementos claros para el ciudadano de programas institucionales que permitan observar la diferencia entre las diversas opciones de voto. En los últimos meses se han observado algunos repliegues de segmentos de electores respecto del actual partido en el gobierno. El problema para esos ciudadanos lo constituye el hecho de que no existen ofertas eficientes y satisfactorias sobre las cuales depositar la confianza. Ese tema debería constituir un ejercicio fundamental para los partidos que se encuentran todos en una dimensión totalmente reactiva, como efecto espejo, del que nadie se logra diferenciar claramente de salvo el partido en el poder que, como en otros tiempos, tiene el control y el poder sobre las decisiones administrativas. Un año es poco tiempo para suplir 7 de inacción y se podría repetir una jornada de votos como la cuestionada elección judicial.

[email protected]

jl/I

Lo más relevante

Te recomendamos

Artículos de interés

Siguen quejas por agua sucia en el AMG
Pierde playa de Vallarta más de 13 mil m2
Corrigen reglas de Mi Primera Renta
OCULTAR