La pausa que generó en la percepción de los ciudadanos la atención, merecida, del desenvolvimiento de la selección nacional en la Copa del Mundo no eliminó la zona de polarizaciones que se han experimentado en los últimos años y, nuevamente, hará acto de presencia ante la inminencia de definición de los participantes en las elecciones del próximo año: 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y 31 congresos locales; igualmente, se renuevan mil 802 presidencias municipales, 16 alcaldías de la Ciudad de México. Todo lo anterior supone una logística en la que el trabajo de la comunicación política estará a la vista de todos.
El desgaste que ha experimentado el oficialismo no ha representado una acción inversamente proporcional para las oposiciones. En ese sentido, el interés de sostener la estructura vigente en el gobierno es muy probable que se mantenga, pero con escenarios muy diferentes a los procesos electorales anteriores. La elección de 2021 de las alcaldías de la Ciudad de México, estando entonces en el gobierno de la ciudad la doctora Claudia Sheinbaum, constituye uno de los momentos críticos para el oficialismo en que perdió el control de un territorio que había estado bajo la tutela de la izquierda mexicana. Ese antecedente y quizá la elección de Chihuahua en este año constituyen preámbulos importantes en la reflexión sobre las alternancias en los espacios importantes de decisión.
Antes del Mundial el activismo político se encontraba en niveles muy altos en uno de los espacios que constituyen nuevas zonas de influencia, como son las plataformas digitales. Respecto del consumo de información a través de las TIC, de acuerdo con reportes de Reuters Digital News Report: Redes sociales y plataformas de video son la fuente principal más utilizada por los grupos de edad más jóvenes (18-24 años), con un 44 por ciento y los adultos mayores de 55 años los que menos las usan, con el 15.
Los cambios generacionales no se registran exclusivamente en las diferencias de edad, sino en el uso y apropiación de la tecnología. En ese sentido, a diferencia de otros momentos electorales, el efecto que produce la información por los espacios llamados no tradicionales en segmentos importantes de edad experimenta cambios importantes. En tanto que la televisión sigue constituyendo un elemento predominante en el seguimiento de la información en segmentos mayores de 45 años, la incidencia en TIC es mayor entre los 18 y 35 años, proporcionalmente, en zonas de mayor población.
Las estructuras de control de contenidos que han tenido los medios tradicionales se encuentran en una difícil coyuntura frente la inmediatez que reclaman las nuevas tecnologías, pero también la ausencia de profundidad, que constituye un factor muy importante que juega en este escenario de mensajes rápidamente viralizados.
La construcción de las narrativas se ha impuesto como un modelo persistente que no permite al ciudadano común realizar exámenes y contrastes respecto de la información que recibe, y tampoco corroborar el contenido de la misma. La ciudadanía se enfrenta a la necesidad de información que le permita evaluar, además del proselitismo, ver cuáles son las reales opciones de gobernanza con visión de estabilidad y futuro.
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