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Las dudas en torno al agua

¿De dónde obtendrá el gobierno de Pablo Lemus el dinero que dice necesitar para resolver la crisis de agua de la ciudad? ¿Cuál será el impacto que esa decisión tenga en las finanzas del estado? ¿Cómo llegamos a la peor crisis que ha enfrentado la ciudad en torno al agua? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que podamos abrir la llave y que salga agua limpia?

Estas son solo algunas de las preguntas que surgen en torno a lo que vive la Zona Metropolitana de Guadalajara ante la entrega de agua contaminada por parte del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa). Entre la población las dudas y el enojo son evidentes. De parte de la autoridad, en cambio, omisiones, silencio y opacidad.

El encargado de presentar la propuesta del gobierno del estado ante la crisis del Siapa fue el jefe de Gabinete, Alberto Esquer Gutiérrez. Habló de un plan de acciones, que no se han hecho públicas con nombre y costo, y de que se requieren unos 20 mil millones de pesos. El dinero, dijo, se obtendrá tras la iniciativa de financiamiento que enviarán al Congreso del Estado.

Las opciones que hay son deuda o inversión privada. El propio Esquer dijo en una entrevista posterior que podría ser una inversión conjunta entre el estado, la Federación y privados, pero el secretario de Gobierno, Salvador Zamora Zamora, rechazó que se vaya a buscar inversión privada.

Según Esquer, el financiamiento sería similar al que se usó en la Línea 4 de Tren Ligero. Pero si algo caracteriza a este proyecto, es la falta de planeación y lo caro que costará al estado, que deberá pagar a lo largo de 36 años más de 21 mil 538 millones de pesos, un monto por cierto superior a lo que se requiere para infraestructura hidráulica.

La otra opción sería pedir un crédito. Sin embargo, las condiciones heredadas por el ex gobernador Enrique Alfaro Ramírez dejaron posibilidades muy limitadas, ya que la deuda durante su gestión creció 63 por ciento, respecto a cómo recibió el estado, en 2018.

Al llegar al gobierno del estado, en diciembre de 2018, Alfaro Ramírez recibió pasivos que sumaban 17 mil 444 millones de pesos, mientras que en diciembre de 2024 entregó una deuda pública de 28 mil 492 millones de pesos. 

Es cierto que Jalisco todavía puede endeudarse más, pero tal vez no por el monto que se necesita.

El impacto que una inversión público-privada podría tener es que, ante su alto costo, fuera de esos proyectos ya no haya recursos para otras áreas.

El Siapa todavía no ha dado explicaciones claras y convincentes de cómo llegamos al punto de que la mala calidad del agua sea en este momento el tema que más preocupa a los habitantes de la metrópoli.

La forma en que planteó la solución la autoridad es a largo plazo. Así que puede usted resignarse a abrir la llave y recibir agua de mala calidad y, como bien dijo el secretario de Salud, no apta para usarse si huele mal o tiene coloración.

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jl/I

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