El 14 de octubre del año pasado el gobernador se reunió con los coordinadores parlamentarios en el restaurante español Riscal. El encuentro se dio ante la conformación de un bloque opositor que pretendía sacar adelante la reforma al Poder Judicial local, que en ese momento ya tenía siete meses de retraso. El mandatario abandonó el encuentro cuando ya había pasado lo más ríspido y al salir dijo que las negociaciones quedaban a cargo del secretario general de Gobierno, Salvador Zamora Zamora. Unos minutos después el funcionario también dejó el lugar.
Según confirmaron posteriormente algunos legisladores, no hubo posibilidades de continuar el diálogo con Zamora. Desde ese momento quedó claro que el secretario general de Gobierno no era el operador político que el gobernador necesitaba, aunque al parecer el último en darse cuenta fue el propio Pablo Lemus.
En la administración pasada, el Congreso del Estado se caracterizó por facilitar al ex gobernador Enrique Alfaro sus peticiones, desde presupuestos, nombramientos y hasta los dos megacréditos que provocaron el nivel de deuda que actualmente tiene la entidad.
En la actual legislatura ni siquiera eso ha ocurrido. Las pocas peticiones que han llegado desde el gobierno del estado han corrido la suerte de cualquier iniciativa.
Zamora tampoco sirvió al gobernador para dialogar con la sociedad civil, pues las crisis como desapariciones, forense, fosas clandestinas, agua turbia y desabasto de agua solo han empeorado y no ha habido ni siquiera atención desde el Poder Ejecutivo.
Quienes han tenido que dialogar con Zamora señalan que su estilo es rudo y soberbio, muy parecido al de su jefe político, el ex gobernador Enrique Alfaro. Y en un gobierno con los problemas que enfrenta el actual, un hombre con ‘mano izquierda’ es indispensable. Entre los diputados hay incluso una broma, respecto a los nulos resultados de cualquier reunión con el ahora ex secretario de Gobierno.
El argumento de su salida, clasificada como renuncia, es que atenderá asuntos del “proyecto político” al que pertenece, “rumbo al proceso electoral”. Y es que parece que al interior de Movimiento Ciudadano los grupos empezarán a definirse, para pelear por las candidaturas.
Porque, además, la salida de Zamora se ve coronada con la llegada de Carlos Arias Madrid, un abogado cercano a Rafael Martínez Ramírez, jefe de la Oficina del Gobernador. Si bien Martínez Ramírez es ex cuñado de Enrique Alfaro, su carrera política la ha desarrollado más cercana a Pablo Lemus.
Con la llegada de Carlos Arias, quien fue operador de Rafael Martínez en el Poder Judicial, antes de ocupar el Servicio Estatal Tributario de Jalisco, se fortalece el grupo cercano a Pablo Lemus, que ahora deberá demostrar que sabe qué hacer con eso cargo y destrabar todos los enredos que tiene su gobierno.
Por su parte, Carlos Arias deberá dar el salto a Movimiento Ciudadano. Su llegada al Poder Judicial, donde tenía manejo de jueces, se dio por el impulso del ahora regidor de Morena en Guadalajara, José María Martínez Martínez, cuando ambos eran panistas. Este lazo se rompió cuando Arias se sumó a Rafael Martínez para controlar al Poder Judicial.
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