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Quinto Patio

Lo que sería una jornada dominical electoral tranquila en Jalisco no ocurrió así en la costa sur del estado. A los partidos políticos y a las autoridades electorales les sorprendieron los hechos violentos en el distrito 18, con sede en Autlán. Las amenazas de grupos armados atemorizaron a funcionarios de casilla de cinco municipios (Casimiro Castillo, Villa Purificación, La Huerta, Unión de Tula y Cihuatlán), que ya no quisieron trasladar los paquetes y los dejaron ahí olvidados. Hasta ayer, la Guardia Nacional los recogió y esperaba tenerlos listos para las sesiones de los órganos electorales.

Aún no se sabe cuántos votos se tendrían que anular por violación a los paquetes electorales. Mientras estaban pendientes de Jilotlán de los Dolores, brincaron los chamucos en la costa sur. En esa zona no hay autoridad, denunció el PRI Jalisco. Es gravísimo lo ocurrido.

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Apenas 2 mil 500 votos eran la diferencia entre los candidatos punteros de Tlaquepaque en el recuento preliminar de este lunes. Porcentualmente significan solo 2.3 y todavía faltaban de contar cuatro de cada 10 casillas. Así que no es raro que tanto la emecista Citlalli Amaya como el morenista Alberto Maldonado hayan preferido hacer chitón. O quizá hasta ofrecer una manda a, mínimo, la Basílica de Guadalupe, si ganan.

Por lo pronto, el domingo, bien que salió cada uno a decir que había triunfado, según las susodichas encuestas de salida. Maldonado hasta dio una rueda de prensa en un hotel acompañado de los candidatos que ya habían declinado a su favor, la perredista Miriam Wiedfeldt y el de Fuerza por México, Secilio Carrillo. Pero sólo alardearon en sus mensajes, porque ninguno de los dos punteros se animó a festejar el triunfo… como sí festejaron los ganadores naranjas de otros municipios.

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En Movimiento Ciudadano festejan y festejan. De acuerdo con el PREP van a la cabeza sus candidatos en 44 municipios, entre ellos los más importantes metropolitanos; en 16 de las 20 diputaciones locales de mayoría y siete federales. Retiño el naranja.

El PRI estaba al frente de 24 municipios, y con su alianza con el PAN-PRD en seis distritos federales. El PAN va con 10 municipios y un legislador local de mayoría. Morena tendría 15 ayuntamientos, ganaría en tres distritos locales y siete en coalición con el PT y PVEM. Así la situation neighbours, con los cuatro partidos más fuertes en Jalisco.

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El candidato de Morena Alberto Uribe, que ayer dejó claro que ni siquiera es simpatizante de ese partido, ya reconoció la derrota. Pero no sólo eso. Despotricó en contra del partido que lo postuló, asegurando que, en Jalisco, Morena no tiene maquinaria ni dirigencia ni nada, y que lo dejaron solo, solito con su campaña, pues los gachos no le apoyaron ni con una banderita. Dejó también clarito que difiere con la polémica Yeidckol Polevnsky y que le da flojerita eso de andar con sus teatros de demandas.

En tanto, Juan José Frangie recibe apoyos. Polo Leal, candidato a la alcaldía zapopana, señaló que la tendencia a favor de Frangie es prácticamente irreversible, y Redes Sociales Progresistas respetará la decisión mayoritaria y apoyará al nuevo gobierno, dijo, pero sin dejar de exigirle trabajo fecundo y ético por la seguridad y los servicios públicos de calidad que requieren los zapopanos, especialmente los de colonias más vulnerables.

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Vámonos a Tonalá. Los guindas parece que alzarán la copa, y no, no hablo de la del alipús, aunque quién sabe si también; Sergio Chávez, candidato de Morena a esa alcaldía, se perfila como ganador. A ver si, ahora sí, pone arreglo al tema de las luminarias, pues regresa a la alcaldía tonalteca pero ahora disfrazado del color del vino. ¡Salud!

qp@ntrguadalajara.com

jl/I