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Rebeldías en miniatura

Cualquiera de nosotras, quizá cerca de un cumpleaños importante (esos que marcan el cierre de las décadas), alguna vez de camino al mismo trabajo que hemos soportado por años, o frente a la muerte de alguien a quien considerábamos profundamente amado, se habrá preguntado si acaso habrá vivido una vida diminuta.

Será por todo lo que soñamos, las grandes expectativas que alguna vez pusimos sobre nosotras mismas y que se han diluído de cara a la realidad, o será porque otras cosas, el amor, los hijos, la enfermedad, la responsabilidad, nos ocurrieron, o simplemente por algo que no sabemos, la vida nos pasó volando y no nos dimos cuenta. Ese momento de realización es fatal. Puede mantenernos clavados a la sinrazón. Pero puede ser también revolucionario y definitivo para comenzar un movimiento imparable.

Lo fue al menos para el personaje principal de la novela corta El mundo en miniatura de la autora argentina Mariana Sánchez, publicado en la Editorial Impedimenta en 2024. Una novela en suma simple en la que Dorothea, una mujer de más de 50 años que ha sacrificado su vida y las múltiples posibilidades que se le presentaron en la juventud, por cuidar y trabajar con sus padres, decide cambiar de vida. Y lo decide convencida de que algo más la está esperando detrás de esa puerta que no se había atrevido a abrir.

Después de un viaje que realizan en familia a Londres, ciudad con la que comparte la mitad de su identidad, decide que ya no regresará a la casa en la que se ha recluido desde que era una niña. Decide que quiere comenzar a vivir de manera distinta y consigue, gracias a la complicidad de su prima, su mejor amiga, un trabajo cuidando casas ajenas mientras sus habitantes se van de viaje, decide dedicarse a la posibilidad de conocer de primera mano, paisajes distintos en la campiña inglesa, en donde dibuja, lee y ve por fin su propia historia con distancia.

En ese recuento de las cosas, Dorothea juzga que ha vivido demasiado en las trampas de la gente a su alrededor. Los caprichos de su hermano, las idiosincrasias de su padre y los achaques sin fin de su madre. El único momento en el que se sintió escapar de todo eso fue un romance furtivo que tuvo con un hombre casado que en sus muchos secretos terminó trastocando, incluso, ese espacio sagrado que ella consideraba por fin suyo.

En la lectura uno encuentra que Dorothea aparece en su propia historia, en su propia vida, apenas como una espectadora que vive las consecuencias de las decisiones de los otros. El cuidado de su familia, el negocio familiar que no le ha garantizado derechos laborales ni un futuro prometedor y, luego después, el infortunio amoroso, han logrado hacer con ella algo crucial para su opresión: ha minado su capacidad de explorar los confines de su deseo, y no solo me refiero al deseo sexual, sino al deseo por los placeres individuales que cultivamos y que, en última instancia, nos hace únicos, nos hacen "nosotros mismos".

Dorothea ha apagado, por ejemplo, su exploración creativa, siempre a la sombra del padre y con el miedo de que su arte, al que le dedica los momentos más íntimos y placenteros de su vida, sea infantil y mínimo. Menor. Lo mismo ha pasado con su aspecto, su autopercepción, sus capacidades afectivas. Su futuro.

ENTRESACADO

Lo fue al menos para el personaje principal de la novela corta El mundo en miniatura de la autora argentina Mariana Sánchez, publicado en la Editorial Impedimenta en 2024. Una novela en suma simple en la que Dorothea, una mujer de más de 50 años que ha sacrificado su vida y las múltiples posibilidades que se le presentaron en la juventud, por cuidar y trabajar con sus padres, decide cambiar de vida.

@alecarrillogl

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