Dice John Wolloway: “En el principio es el grito… Ante la mutilación de vidas humanas (y no humanas) provocadas por el capitalismo, un grito de tristeza, un grito de horror, un grito de rabia, un grito de rechazo: ¡NO!”.
Y eso es justo lo que están haciendo la comunidad originaria mayo-yoreme y la población mestiza de la bahía de Ohuira, Topolobampo, Ahome, Sinaloa, que se han organizado y movilizado bajo el nombre ¡AQUÍ NO!, nombre por demás preciso de lo que pretenden, bajo el que se han agrupado para oponerse férreamente a la construcción de la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) de capital suizo-alemán con la que se ha aliado el gobierno de México para sacrificar o, de menos, poner en riesgo la biodiversidad marina y a las poblaciones humanas, con el argumento ya sumamente desgastado del “desarrollo, el progreso y el bienestar”.
Alicia Bárcena, secretaria de Recursos Naturales y Medio Ambiente (Semarnat) afirma, con un polémico argumento de autoridad, que es imposible detener la construcción de esta planta porque está construida en 80 por ciento, como si esa fuera razón suficiente para cerrar el tema. Claudia, siendo candidata presidencial, prometió clausurarla. Ninguna está cumpliendo con sus dichos y por ello se les reconoce como traidoras.
Por supuesto, dicha planta no estaría en esta etapa de construcción si a tiempo se hubieran atendido las preocupaciones y demandas sociales que se presentaron. Y menos si las consultas a las comunidades se hubiesen realizado como es debido. Pero, como siempre, no se respeta la ley ni se aplican los procedimientos como es debido.
Como sociedad en movimiento ¡AQUÍ NO! de manera pacífica ha realizado todas sus acciones en la bahía de Ohuria, con el fin de que sea clausurada esta empresa que pretende producir de menos dos toneladas diarias de amoniaco. Para ello, además de marchas y de una intensa actividad en redes sociales, se encuentra en plantón permanente frente a las instalaciones de la planta y lleva recabadas más de un millón de firmas que apoyan su demanda.
Esta protesta social no tiene entre sus planes detenerse porque saben que el amoniaco es una sustancia altamente tóxica, corrosiva e irritante y que industrialmente se utiliza para producir diversos productos contaminantes como fertilizantes, productos farmacéuticos, plásticos y textiles. Su preocupación es grande porque tienen claro que, en caso de alguna fuga, como la sucedida en Oaxaca en agosto de 2013, inhalar amoniaco en concentraciones altas provoca espasmos en las vías respiratorias, tos severa y edema pulmonar. La misma empresa GPO ha reconocido que la exposición al amoniaco en pocos minutos puede ser fatal.
Ante la fuerza adquirida por ¡AQUÍ NO!, la empresa GPO esté organizando para el domingo 28 de junio una contramarcha bajo el nombre ¡AQUÍ SÍ!, a la que están obligando a asistir a sus miles de trabajadores y ofreciendo algunos miles de pesos a toda persona que acepte asistir.
A pesar de lo que digan las autoridades, aún falta mucho por saber en torno de esta resistencia y rebeldía socioambiental. Hay que estar al alba.
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