Especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) afirmaron que el Mundial FIFA 2026 dejó al descubierto las desigualdades sociales, los problemas de movilidad y las limitaciones de la estrategia de seguridad implementada durante el torneo, además de evidenciar efectos psicosociales y oportunidades desaprovechadas para la investigación académica.
A través del análisis ‘¿Qué nos dejó el Mundial?: Espacio público, comunidad e impacto emocional colectivo’, David Coronado, jefe del Laboratorio de Violencia del Centro Universitario Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), sostuvo que la organización de los ocho Fan Fest en Jalisco mostró dos realidades del estado: espacios abiertos al diálogo y otros donde predominó la exclusión de personas en situación de calle y de comerciantes informales.
Explicó que mientras el Centro Cultural Universitario (CCU) se convirtió en un espacio para expresiones sociales, como manifestaciones de familiares de personas desaparecidas y denuncias por agresiones a periodistas, en otras sedes se privilegiaron medidas de control y restricción de acceso.
“Estos eventos masivos aseguran la seguridad pública en espacios determinados, pero dejan a la deriva otros espacios que son realmente importantes para el tejido social”, aseveró el doctor Coronado.
El académico señaló que el operativo del Mundial también generó una concentración de recursos de seguridad en las zonas del torneo, lo que, dijo, implicó el descuido de otros ámbitos, entre ellos la atención a la violencia familiar.
También advirtió un aumento en reportes relacionados con violencia familiar y robos en algunos rubros, principalmente los llamados “carteristas”.
Por su parte, Pedro Reynaga Estrada, jefe del laboratorio de Psicología de la Actividad Física y del Deporte del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), explicó que la eliminación de la Selección Mexicana tuvo un impacto emocional colectivo al romper las expectativas generadas por el desempeño del equipo durante la fase inicial del torneo.
Indicó que el deporte fortalece la identidad social y permite que los aficionados proyecten en los equipos sus aspiraciones de éxito, por lo que una derrota puede traducirse en sentimientos de tristeza, frustración e impotencia compartidos.
En tanto, Gabriel Flores Allende, profesor investigador del Departamento de Políticas Públicas del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), consideró que México desaprovechó la oportunidad de convertir el Mundial en una plataforma de investigación científica y evaluación social.
El académico lamentó que no se impulsaran proyectos para medir, antes, durante y después del torneo, aspectos como la percepción ciudadana, el comportamiento de los aficionados y los efectos sociales del evento.
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