Tras más de tres manifestaciones por la calidad del agua, vecinos de la colonia El Sauz, en Guadalajara, reportaron una disminución del mal olor, pero el líquido continúa llegando amarillento, con residuos o incluso con olor metálico. Aunque algunos comenzaron a utilizarlo para lavar ropa, persisten las dudas sobre su calidad.
Laura Rosas, una adulta mayor que vive en un cuarto piso, señaló que el cambio en el olor comenzó el viernes de la semana pasada, pero el agua sigue saliendo sucia.
“Pues limpiada no está, o sea, sigue saliendo sucia, pero ya no con olor. Ese cambio fue del viernes de la semana pasada, pero sigue saliendo amarillenta”, relató.
Además, consideró que los tandeos, medida que arranca hoy en la metrópoli, complicarán el acceso al agua para personas con dificultades de movilidad, como ella y su esposo, quien padece problemas en las rodillas. “Soy de la tercera edad, mi esposo padece de las rodillas, entonces como para estar subiendo y bajando consiguiendo agua, pues no, no podemos”, explicó.
Laura también denunció que en su recibo más reciente no se reflejó un descuento por el agua sucia que recibe en su domicilio. Al preguntar cómo solicitarlo, le indicaron que debía presentar un reclamo colectivo.
Desde un tercer piso, Lucero coincidió en que el olor ha disminuido, pero advirtió que el agua todavía contiene residuos que se acumulan en el fondo de las cubetas. “Ya sale menos apestosa, pero sí trae muchísimos residuos. La pongo en la cubeta cuando sale muy sucia y abajo quedan muchísimos residuos”, señaló.
La vecina también ha reducido la frecuencia con la que se baña debido al costo de los garrafones y a la desconfianza sobre la calidad del agua. En cuanto a los tandeos, aceptó que podrían ser positivos, pero cuestionó su aplicación mientras el suministro no sea limpio.
“Siempre y cuando el agua sí viniera verdaderamente limpia, lo cual no es así, entonces es como un pequeño engaño”, expresó.
Pidió se cubran los gastos que las familias han tenido que asumir, como la compra de garrafones o los relacionados con posibles enfermedades de la piel.
Por su parte, la señora Paty relató que la semana pasada recibió agua negra junto con su hija. Desde principios de año, ambas improvisaron un filtro en la llave de su domicilio para tratar de reducir la suciedad.
“Yo le pongo una mayita cada tercer día para que salga un poquito mejor. La telita está negra, como si se colara ahí el agua; de ese modo me sale un poquito limpia, de otra manera no se puede”, explicó.
Aunque no está de acuerdo con los tandeos, consideró que podrían prepararse si recibieran información anticipada sobre los días en que se suspenderá el servicio.
Marisol Medina, quien vive en un primer piso, también percibió cambios en el suministro. La semana pasada recibía agua café y con muy mal olor, pero ahora la observa transparente, aunque con un fuerte olor metálico.
“La solución que se nos dio es no tener agua y tenerla con menor presión. No estoy de acuerdo, la verdad me parece muy mal, me da mucho coraje, pues el agua es algo vital, indispensable”, concluyó.
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