Activistas convocados por más de 25 organizaciones ambientalistas protestaron este sábado para denunciar daños ambientales de Petróleos Mexicanos (Pemex), rechazar los estudios sobre extracción de gas mediante fracturación hidráulica o ‘fracking’ y cuestionar el respaldo financiero del Gobierno a la petrolera estatal.
“Queremos futuro, no hidrocarburos”, se escuchó ante una “contragalería” fotográfica de incendios, quemadores de gas y derrames petroleros, concebida en la Secretaría de Energía por los ambientalistas para cuestionar la soberanía energética oficial, quienes marcharon de este sitio a la torre ejecutiva de Pemex.
“Ninguna soberanía energética vale más que el agua, más que la vida de las personas, más que la tierra”, proclamó Sacni Acosta, de Deuda por Clima y Legaia, ante fotografías de autores independientes y participantes de la ‘Marcha por la vida y contra Pemex’.
Acosta denunció que las comunidades afectadas por un incendio de unos 150 días en Veracruz “no han recibido reparaciones integrales”.
Se refirió al pozo Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, incendiado desde marzo hasta el 2 de agosto, cuando Pemex anunció su cierre.
La empresa estatal prometió reparaciones y el ayuntamiento local confirmó el inicio de pagos el 24 de septiembre.
También recordaron el derrame en el Golfo de México, caso en el que Pemex reconoció una fuga en un oleoducto y separó de sus cargos a tres funcionarios.
La Red Corredor Arrecifal documentó hidrocarburos en 113 sitios de un tramo costero de mil 168 kilómetros entre Tabasco y Tamaulipas, mientras manifestantes caminaban sobre las principales avenidas de la capital mexicana con carteles que acusaban casi mil 500 derrames y fugas.
La protesta ocurre 10 días después de que la presidenta Claudia Sheinbaum confirmara estudios para extraer gas no convencional, particularmente en Coahuila, y reducir la dependencia de Estados Unidos, origen del 75 por ciento del gas consumido en México.
“Las decisiones sobre nuestros territorios no pueden tomarse desde Palacio Nacional ni en comités que excluyen a quien los habita”, advirtió Villalba.
Pemex reportó una deuda financiera de 77.500 millones de dólares en junio, un 9,1 por ciento menor que al cierre de 2025, aunque las críticas por su respaldo financiero persisten tras afirmar que podría sostenerse para 2027 y, en cambio, el próximo presupuesto contempla nuevas transferencias federales para pagar sus deudas.
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