A partir de este 3 de noviembre quedó restringido el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar en planteles de educación básica como parte de un acuerdo nacional anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La medida, según la autoridad federal, busca reducir el uso de pantallas en las escuelas y favorecer el desarrollo de habilidades cognitivas, la creatividad y la convivencia entre estudiantes.
Con esta acción los dispositivos podrán permanecer guardados en las mochilas y utilizarse únicamente en casos de emergencia o situaciones particulares. La restricción contempla tanto las horas de clase como los periodos de recreo.
La regulación contempla distintos criterios según el nivel educativo. En educación básica, por ejemplo, se prohibirá el uso de celulares durante la jornada escolar, mientras que en educación media superior cada institución establecerá limitaciones para garantizar un uso responsable y seguro. En la educación superior se promoverá el uso responsable de estos dispositivos.
Al respecto, familias de la Escuela Primaria República de Panamá, en Guadalajara, vieron con buenos ojos la regulación a celulares en escuelas, ya que consideran que limitar el acceso a estos dispositivos permite que los alumnos presten mayor atención a sus actividades escolares y reduzcan su exposición a las pantallas.
Nancy Martínez consideró positiva la medida al señalar que los teléfonos pueden convertirse en un distractor para los menores; sin embargo, reconoció que establecer límites también es una responsabilidad que debe asumirse desde casa, aunque no todas las familias mantienen las mismas prácticas respecto al uso de la tecnología.
Explicó que como parte de la estrategia escolar en la primaria se implementó un juego educativo mediante una aplicación, para lo cual los padres de familia participaron en una asamblea informativa en la que recibieron instrucciones para descargarlo y un código de registro para cada alumno.
A través de esa plataforma, añadió, los docentes pueden dar seguimiento al ingreso de los estudiantes y conocer si están utilizando la herramienta como parte de sus actividades de aprendizaje.
Por su parte, Luis Bustamante coincidió en que los alumnos no deberían llevar teléfonos celulares a los planteles debido a que pueden representar una distracción en una etapa en la que están acostumbrados a permanecer frente a las pantallas.
Aunque aseguró que en su familia los niños no utilizan teléfonos celulares, Luis comentó que ha observado posibles afectaciones en la vista y el aprendizaje de otros menores de su entorno familiar que tienen mayor acceso a estos aparatos.
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