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En ascenso, las disputas por el agua

Las disputas por el agua en México se acentúan. Ante un recurso vital limitado y en constante deterioro, la confrontación existe entre países, dentro de cada nación, y en nuestro caso la pelean estados, municipios, lugares específicos, grupos sociales, empresas, colonias y hogares. Las problemáticas son conflictos en potencia.

Las ciudades y zonas sedientas pelean entre sí para tener disponible el agua. Un antecedente ocurrió en la administración del priísta Arturo Montiel en el Estado de México, cuando presentó en 2004 una denuncia ante un juzgado de distrito, en la que exigió al gobierno federal y a la entonces jefatura del Distrito Federal, a cargo de Andrés Manuel López Obrador, el pago de más de 25 mil millones de pesos por daños y perjuicios por la sobreexplotación de los mantos acuíferos mexiquenses, especialmente en las cuencas de los ríos Lerma y Chiconautla. Previamente, en 2003, el gobierno mexiquense promovió ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación una controversia constitucional contra el gobierno capitalino.

Un ejemplo de disputa en Jalisco no resuelta jurídicamente es el jaloneo por el agua de la Presa El Zapotillo, en Cañadas de Obregón, que si bien abastecerá a la Zona Metropolitana de Guadalajara, Guanajuato ha peleado que una parte llegue a León. Otro conflicto es el de ejidatarios y productores de la región de los Altos, que exigen utilizar el agua del río Verde. A pesar de que en agosto de 2023 un juez federal ordenó al presidente López Obrador emita los decretos respectivos para formalizar los cambios al proyecto de la presa y se garantice el acceso al agua para la producción de alimentos en los Altos, más de medio año después el caso sigue en el limbo.

La disputa por el agua tiene rostros y protagonistas en distintos frentes en Jalisco. Menciono algunos casos: ese bien colectivo lo concentran pocas manos privadas, y es el caso de refresqueras, cerveceras o negocios agrícolas, como los aguacateros; están altamente contaminados ríos y lagos, incluido Chapala y el río Santiago, por empresas y prácticas sin control; cientos de colonias reciben agua amarillenta, ante un Siapa con una red de distribución dañada con millones de litros que se fugan, que no la ofrece de calidad y atenta contra el derecho humano de acceso al agua potable.

La sequía hace estragos en casi todos los municipios jaliscienses, lo que repercute en daños a cultivos, ganado, economía, hogares; se carece de suficiente infraestructura para tratar las aguas residuales; la contaminación del agua afecta la salud de la población, con víctimas de Poncitlán, El Salto y Juanacatlán; ninguna autoridad ha detenido la urbanización de El Bajío, en Zapopan, aledaño al bosque La Primavera, lo que disminuye filtraciones de agua a mantos acuíferos; el cambio climático sigue impactando, en tanto es inmensa la tala y el desperdicio de agua en hogares.

Los tres niveles de gobierno tienen la obligación de impulsar una gestión integral del agua. Gobernar es resolver. Las problemáticas del agua deben ser prioritarias en la agenda de las y los candidatos a la Presidencia de la República y la gubernatura de Jalisco. Sin agua nada es posible.

X: @SergioRenedDios

jl/I