En el Monte Wilson, el astrónomo holandés Adriaan van Maanen estaba examinando fotografías de nebulosas espirales tomadas en diferentes momentos y afirmaba haber visto las nebulosas rotar, un efecto imposible de ver a menos que las nebulosas fueran pequeñas y, por lo tanto, bastante cercanas, dentro de la propia Vía Láctea
Marcia Bartusiak, ‘Archives of the Universe. A Treasury of Astronomy’s Historic Works of Discovery’, Pantheon Books, New York (2004), p. 409
Si bien Adriaan van Maanen nació el 31 de marzo de 1884 en la población de Sneek, perteneciente a la región de Frisia, en los Países Bajos, su actividad profesional como astrónomo la desarrolló en los Estados Unidos, adonde llegó en 1911, luego de obtener su doctorado en la Universiteit Utrecht, a desempeñarse como voluntario sin paga en el Observatorio Yerkes, aunque ubicado en Williams Bay, Wisconsin dependía de la Universidad de Chicago.
Era la época en que gran parte del trabajo astronómico consistía en la precisa medición de las posiciones de los objetos celestes en placas fotográficas de vidrio, y también cuando la humanidad empezaba a descubrir la escala del universo y su lugar en el mismo; hacia 1920 tendría lugar el llamado “Gran Debate” del cual ya se ha escrito en esta columna (ver El Diario NTR, El pegaso de Sigüenza, 20 de octubre de 2025), acerca de la naturaleza y distancia de las llamadas nebulosas espirales.
Las mediciones realizadas por Van Maanen, quien después de su estancia en Yerkes obtuvo un puesto en el observatorio astronómico de Mount Wilson, aportarían al debate de si dichas nebulosas eran o no parte de nuestra Galaxia; la maestra Bartusiak relata que Edwin Hubble “le escribió a Shapley, quien reconoció la abrumadora evidencia y rápidamente admitió que se había equivocado sobre Andrómeda. Pero Van Maanen (cuyos datos de rotación se descubrieron posteriormente erróneos) se resistió, lo que impidió que Hubble hiciera un anuncio inmediato” (Op. Cit. P. 410), es en una reunión de la American Astronomical Society realizada en 1925 cuando al presentar sus resultados Edwin Hubble había llevado la confirmación de la teoría sobre los denominados universos-isla.
El acucioso trabajo de Van Maanen midiendo movimientos propios lo llevó a descubrir comparando placas tomadas en 1914 y 1917, en otra escala, una muy débil estrella en la constelación de Piscis con un gran movimiento propio, ahora además de conocerla con su apellido sabemos que es una enana blanca, la etapa final de estrellas de mediana masa como nuestro Sol. Estudios realizados por él en 223 campos, cada uno centrado en una estrella de gran movimiento, revelaron 105 estrellas débiles adicionales de gran movimiento, 16 de ellas moviéndose paralelas a las estrellas centrales.
En 1924 fue reconocido como miembro de la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos, Van Maanen falleció por una afección cardiaca el 26 de enero de 1946 en Pasadena, California.
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