Los problemas de Petróleos Mexicanos (Pemex) no se limitaron en 2025 al peso de su deuda, el creciente gasto en pensiones o las pérdidas financieras recurrentes. La empresa productiva del Estado cerró el año con uno de sus peores desempeños operativos, al registrar una fuerte caída tanto en la producción como en la exportación de hidrocarburos.
De acuerdo con cifras oficiales, la producción promedio de crudo se ubicó en 1.6 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde 1990, cuando comenzaron los registros sistemáticos. El resultado dejó a Pemex lejos de la meta gubernamental de 1.8 millones de barriles diarios establecida en el Plan Estratégico.
Para Jorge Cano, coordinador del programa de Gasto Público de México Evalúa, la explicación de este deterioro es doble: el agotamiento natural de los campos petroleros maduros y la insuficiente inversión en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. “Los niveles de inversión representan el menor monto observado al menos desde 2008. Pemex no está gastando lo suficiente para encontrar nuevos campos ni para explotarlos”, señaló.
La presión financiera también se reflejó en la operación cotidiana. Durante 2025, Pemex trabajó en promedio con sólo 69 equipos de perforación activos, casi la mitad de los 137 que tenía en funcionamiento en 2024, lo que redujo aún más su capacidad para sostener la producción.
Ante este escenario, Cano consideró inevitable que la petrolera “abra la puerta a la inversión privada” para mejorar el acceso a capital, tecnología y mejores prácticas de gobernanza. Sin estos cambios, advirtió, será difícil revertir la tendencia negativa. En el mismo sentido, Emiliano Tello, investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), subrayó que el problema de fondo sigue siendo el modelo financiero. “No se ha corregido el deterioro operativo”, afirmó.
La caída en la producción ocurrió de manera paralela a un incremento sin precedentes en los apoyos del Gobierno federal. Para 2026 y 2027, el Ejecutivo anunció un plan de rescate basado en tres ejes: nuevos apoyos fiscales y financieros para reducir la presión de la deuda; un aumento en la inversión para exploración y producción, especialmente en campos prioritarios como Ixachi y aguas someras; y una reconfiguración del modelo operativo que permita asociaciones estratégicas con el sector privado.
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, afirmó que el rescate financiero, respaldado por transferencias federales por 263 mil millones de pesos en los próximos años, permitirá aplicar quitas a la deuda de Pemex al considerarse obligaciones de carácter soberano. El objetivo, aseguró, es estabilizar a la empresa y sanear su balance financiero, con la promesa de que sea autosustentable en 2027, sin transferencias directas del Gobierno.
Sin embargo, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas advirtió que el rescate para alcanzar la autosuficiencia es oneroso y podría no cumplir las metas planteadas, particularmente en refinación. En este contexto, la refinería de Dos Bocas, presentada como una obra clave para resolver parte de los problemas de Pemex, aún no refleja mejoras significativas ni en la producción general ni en las finanzas de la petrolera.
Para 2026, Pemex cuenta con un presupuesto de 781 mil 281 millones de pesos, uno de los más altos de los últimos años, alineado con el Plan Estratégico 2025-2035, que contempla 13 acciones para enfrentar los problemas financieros y operativos. El Gobierno federal prevé elevar la producción de crudo a 1.64 millones de barriles diarios y fortalecer la producción de gas natural, gas licuado, etano, gasolinas y otros petrolíferos.
El plan también busca consolidar un sistema de refinación robusto, con la meta de que al final del sexenio 80% de las gasolinas, diésel y turbosina se refinen en las siete refinerías de Pemex en México. Del total de recursos previstos, 517 mil millones de pesos corresponderán a presupuesto directo y 263 mil 500 millones de pesos a transferencias federales destinadas al pago de amortizaciones de deuda, condicionadas a una mejora equivalente en el balance financiero de la empresa.
GR









