En un contexto histórico, sociocultural, económico y de impresionantes avances tecnológicos, en el que se promueven, privilegian y practican valores sumamente cuestionables como el individualismo, el hedonismo, el pragmatismo económico, el arribismo político y la violencia como medio para beneficiarse y como medida de control, es que resulta indispensable e impostergable el elaborar o actualizar los instrumentos éticos que orienten la vida de las personas.
Así es como resulta que debe contarse con códigos éticos actualizados y adecuadamente fundamentados para funcionarios gubernamentales, legisladoras/es, miembros del Poder Judicial, empresarios, académicas/os, profesionistas, comunicadoras/es, entre otros ciudadanos que juegan un importante papel en la vida social y permiten promover pensamientos y comportamientos que favorecen el desarrollo social de una forma responsable, justa, democrática, honesta, armónica y pacífica.
En el caso de las y los psicólogos, en el año 2018, con la participación de dirigentes y miembros de numerosos colegios, sociedades y asociaciones de profesionistas de la psicología de México y después de intensos trabajos de estudio, de reflexión, de debate y de acuerdos, logramos el Código de Ética de las y los Psicólogos Mexicanos de la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos de México (Fenapsime). Ese instrumento nos ha sido muy útil, pero ahora con los grandes y significativos cambios a nivel mundial y nacional es momento de actualizarlo.
Y es que, desde hace tiempo hemos venido pugnando para que los servicios psicológicos públicos a nivel federal, estatal y municipal sean suficientes, de calidad, integrales, incluyentes y, por supuesto, éticos. Es claro que los servicios psicológicos particulares también deben cumplir tales características.
El contar con principios y normas éticas congruentes para las diversas funciones profesionales y en los diversos campos de aplicación debe impactar en el cuidado de protección de la información de las y los usuarios; en los cuidados pertinentes del uso de la inteligencia artificial tanto en las y los psicólogos como en las y los usuarios (algunas/os de estas/os ya utilizan la IA como soporte emocional); en el cuidado de que los trabajos brindados a las personas sean orientados desde la beneficencia y evitando la maleficencia; en el cuidado de no involucrarse sexual y/o afectivamente con las y los consultantes; en el cuidado de no orientar prioritariamente el trabajo desde los intereses económicos, entre muchos otros aspectos vitales.
Saludamos los esfuerzos y trabajos solidarios de las y los colegas de Fenapsime que se reunirán a concluir la actualización de este importante código.
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