Cuentan en pasillos de la Universidad Panamericana que el Siapa necesita algo más que una manita de gato. Los académicos advierten que, si queremos dejar de recibir agua con “chocolate” por las tuberías, el organismo requiere una reestructura de fondo y un plan de inversión que no ande con tacañerías.
Entre las urgencias destaca un segundo acueducto desde Chapala, no para secar el lago, sino para reemplazar al canal abierto donde el agua se evapora o, peor aún, se la roban en el camino y la contaminan. Parece que en Guadalajara seguir trayendo el líquido de forma tan rústica es casi un “pecado hidráulico”.
La eficiencia del sistema es otra historia de terror. Resulta que, de cada 100 metros cúbicos de agua, el Siapa solo cobra 45. Entre fugas, medidores que no marcan ni el paso y la ordeña ilegal, el dinero se escurre. Los expertos calculan que tapar esos huecos costaría unos 8 mil millones de pesos, pero ojo, que el organismo tiene una cartera vencida de 11 mil millones.
Si se pusieran las pilas para cobrar lo que les deben, hasta les sobraría. Al final, la propuesta es clara: menos simulación y más ciudadanos en el Consejo de Administración para que el modelo financiero por fin se sostenga solo.
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Resulta que Russel Rubén Ruvalcaba Guerra, subdirector de Recursos Humanos del Siapa, salió al quite para defender la contratación de Elizabeth Margarita Castro Cárdenas como asesora técnica del director Antonio Juárez Trueba sin tener el perfil.
Un detalle que indignó a todos es que la flamante “asesora” tiene un currículum que llega hasta la preparatoria. Eso sí, el sueldo no era de principiante: 73 mil pesos mensuales por sus servicios.
La defensa de Ruvalcaba ante el Órgano Interno de Control (OIC) es para enmarcarla: asegura que la ley no prohíbe contratar a gente sin perfil ni experiencia.
El funcionario argumentó que no saber nada de hidráulica o procesos de agua no es impedimento legal y que él actuó de “buena fe” al valorar las competencias de la comunicadora para funciones administrativas “indirectas”.
Mientras el OIC señala esto como una falta grave que involucra tanto al director general como al de Administración, en el organismo insisten en que ser “ingeniero o arquitecto” era solo una sugerencia. Por eso estamos como estamos.
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Parece que en Jalisco tener un negocio en regla se está volviendo un deporte de alto riesgo. Según datos de la Escuela de Negocios del ITESO, el estado está perdiendo un promedio de 12 empresas formales al día en lo que va de 2026.
La racha ya se volvió costumbre, pues la entidad hila 19 meses con el contador de patrones del IMSS en picada, sumando más de 2 mil bajas en el último año.
Mientras las cortinas de los negocios establecidos se cierran, la economía informal levanta la mano y ya representa casi el 90 por ciento del crecimiento económico general, una cifra que tiene a los especialistas con los pelos de punta porque vaticina un futuro con menos productividad y mucha precariedad.
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