En medio del festejo colectivo que produce el Mundial de futbol, colectivos y organizaciones defensoras de derechos humanos expresan sus reclamos frente a la desaparición de personas, las violencias contra las mujeres y el hallazgo de fosas clandestinas en diversos puntos del país, muchas de ellas localizadas gracias al trabajo de las propias familias buscadoras.
En Jalisco, las movilizaciones se han desarrollado tanto de manera local como durante la inauguración en Ciudad de México: marchas, pega de cédulas de búsqueda con la identidad visual de la selección mexicana, cascaritas de futbol reclamando la búsqueda y otras acciones convocadas bajo el lema “Tarjeta roja para Jalisco”, en las que participan madres víctimas de violencia vicaria, mujeres periodistas, defensoras de derechos humanos y activistas, así como sobrevivientes y víctimas de trata.
Colectivos como Luz de Esperanza, Guerreros Buscadores, Por Amor a Ellxs y Entre Cielo y Tierra han reiterado que no están en contra del Mundial ni de que las personas disfruten del deporte; buscan mantener viva la exigencia de búsqueda y hacer visible su lucha ante periodistas y visitantes extranjeros para exigir a las autoridades acciones más contundentes de búsqueda y localización.
En la práctica, colectivos, familias y organizaciones han construido una contranarrativa del Mundial mediante la apropiación simbólica de su estética, su lenguaje y sus símbolos para apelar a la sensibilidad y la empatía de la sociedad. La alegría de los aficionados, los visitantes y la gran tradición tapatía de celebrar el futbol contrasta con hallazgos como el de la reciente fosa de Balcones de Santa Anita, localizada por el colectivo Guerreros Buscadores, donde hasta el 16 de junio se habían recuperado 31 bolsas con restos humanos.
La consigna “Tarjeta roja para Jalisco” tiene sentido, porque Jalisco es la entidad con más personas desaparecidas del país, con 16 mil 170 personas sin localizar. De acuerdo con el análisis del Dr. Víctor Manuel González Romero, durante mayo de 2026 desaparecieron en la entidad, en promedio, dos jóvenes de entre 15 y 19 años por día y Jalisco sería la sede mundialista con los peores indicadores de homicidios dolosos, personas desaparecidas sin localizar, percepción de inseguridad e impunidad. Asimismo, según el Registro Forense de Personas Sin Identificar, permanecen en los servicios forenses del estado más de 5 mil cuerpos, una muestra de la magnitud de la crisis humanitaria que enfrenta la entidad.
La violencia contra las mujeres también forma parte de esta realidad. De acuerdo con las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Jalisco se mantiene entre las entidades con mayor incidencia de delitos cometidos contra mujeres, como feminicidios, lesiones dolosas, violencia familiar y delitos sexuales. A ello se suma la violencia contra periodistas, defensoras de derechos humanos y víctimas de trata, problemáticas que diversas colectivas han decidido visibilizar aprovechando la atención internacional que hoy concentra el estado.
El Mundial terminará en unas semanas; la búsqueda y la exigencia de justicia de las familias continuarán. Esa es la otra cara del Mundial: una realidad que la lucha de los colectivos y asociaciones defensoras de derechos humanos han hecho visible y que debe interpelar a toda la sociedad.
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