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¿Y si sí?

Al margen de los cuestionamientos por el carácter comercial y el lucro excesivo de la Copa Mundial de Futbol, las y los aficionados del país han hecho un festejo colectivo de los partidos, la presencia en territorio nacional de las delegaciones de los países clasificados y, evidentemente, de los triunfos de la selección nacional. La frase que hoy sintetiza el optimismo y la esperanza de que esta vez sí se ha podido lograr bien podría replicarse ante las necesidades urgentes y las transformaciones necesarias para mejorar la vida pública nacional.

¿Y si sí? Se logra implementar una atención integral a las víctimas y familiares de delitos de alto impacto, como los feminicidios y la desaparición de personas; que, más allá de lo que las leyes ya establecen, exista una coordinación y planes nacionales y locales estratégicos que permitan la búsqueda inmediata, la investigación y sanción de los responsables, la reparación integral del daño y, particularmente, políticas preventivas que atiendan las causas que llevan a la juventud a ser víctima de desaparición y a las mujeres a sufrir violencia de género.

¿Y si sí? Se implementa una transformación en el sistema educativo nacional para formar generaciones que comprendan que la violencia no es normal, que los conflictos deben resolverse por la vía pacífica y que la paz va más allá de un compromiso ético personal: implica un sistema de vida en el que cada familia tenga alimento en su mesa, acceso a la educación, la salud y una vivienda digna, así como un entorno comunitario que haga posible el bienestar colectivo.

¿Y si sí? Cambia de raíz el sistema de justicia para que sus operadores tengan como eje de sus resoluciones los derechos humanos, la perspectiva de género y el interés superior de la niñez; que los procesos legales estén al alcance de las mayorías y no solo de quienes pueden pagarlos; que haya justicia y apoyos efectivos para las madres víctimas de violencia vicaria, para las niñas y los niños que han quedado huérfanos por el delito de feminicidio o que no tienen a su padre o madre en casa porque fueron víctimas de desaparición.

¿Y si sí? Se garantizan los derechos de las y los trabajadores, con vigilancia efectiva del cumplimiento de la legislación laboral: acceso a la seguridad social, vacaciones, aguinaldo, días de descanso, derecho a la sindicalización, negociación colectiva y un salario digno. Que también se reconozca a las mujeres mexicanas por su papel fundamental en el trabajo doméstico y de cuidados, que generalmente se realiza de manera no remunerada.

¿Y si sí? Se incrementa la solidaridad y el reclamo de justicia para los pueblos del mundo que son víctimas de prácticas genocidas, como el pueblo palestino, que lucha día con día por su supervivencia frente a la violencia del Ejército de Israel y la ocupación militar de su territorio.

El deporte despierta una confianza colectiva que rara vez tenemos frente a los grandes problemas sociales. Tal vez sea momento de llevar esa misma esperanza a un compromiso para la transformación social.

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jl/I

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