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¿Dónde está 'la pareja'?

El verdadero amor no es posesión ni sometimiento, es el reconocimiento mutuo de dos libertades que eligen caminar juntas

Simone de Beauvoir

 

En esta propuesta de intentar hablar sobre la pareja, la insatisfacción y satisfacción dentro de la misma, de pronto me resulta un continuum, una frase lineal, algo inseparable. ¿Qué es ese trayecto de ser pareja sino un encuentro constante entre el placer y el displacer? El ser humano es inmensamente complejo por sí mismo. Al intentar hablar de él y sus vínculos, se complejiza aún más. Se le agregan matices que de pronto parecen indisolubles e inacabados para su comprensión inmediata.

En ese sentido, la palabra “pareja” lo incluye todo. Se desprenden palabras que lo abarcan todo, que aunque de primer momento lo delimitan, al nombrarlas abren un mundo de posibilidades de estudio y análisis. Entre estas ideas de pronto aparecen:

La elección de pareja. El consciente y el inconsciente. El enamoramiento. Los acuerdos. La lealtad. Las propuestas. La magia de la singularidad de cada uno/una y la que se crea en conjunto. La expresión de los afectos. Los lenguajes del amor. Las individuales formas de amar y sentirse amados. La presencia del cuerpo, la piel. Las estrategias de autocuidado y cuidado del otro. Cuidar la individualidad para no disolverse en la pareja. Valores. Planes compartidos. La adaptabilidad. La transformación de la identidad de sí mismo y la pareja. Los planes futuros. La elección de la maternidad y paternidad. La transformación del núcleo con la llegada de los hijos. La autopercepción. La autonomía. La interdependencia. La elección del tipo de unión. La cultura. El contexto histórico. La naturaleza de las conversaciones. El trauma. La sexualidad. Los vacíos. Las miradas. Los silencios. La palabra. El misterio.

Carl Jung decía: “No hay nada más fascinante que la interacción de dos mentes que se eligen mutuamente", mientras que Gabriel Rolón propone que elijamos estar con aquellas personas que hacen que nuestro mundo sea mejor que sin ellas. Judith Butler añade: "El vínculo íntimo requiere la valentía de mostrar la vulnerabilidad sin el temor a ser destruido".

Entre esta satisfacción e insatisfacción coexistente y esta ambigüedad inherente a lo humano, sigamos siendo, estando, deseando. Sigamos haciendo una apuesta por nosotros, por los otros y por la perpetuidad de nuestros intentos de amar bonito. Andemos esta vida con la certeza de que en el amor nadie viene a salvar ni a completar a nadie: todas y todos venimos a sumar a un mundo que es habitable por cuenta propia.

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jl/I

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