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Volver a México y recibir multa por vivir indocumentado en EU

Para Alessandro Negrete

 

Quienes están regresando a su patria por decisión propia, sin ser detenidos ni deportados y cruzan la frontera para comenzar una nueva vida en este país que conocen de “oídas”, deberían conocer la historia de Héctor Alessandro Negrete.

Alessandro era apenas un niño cuando sus padres migraron de Michoacán a California. Creció en Los Ángeles, estudió, trabajó, pagó impuestos y construyó durante casi 40 años una vida en Estados Unidos. Allí formó vínculos y participó activamente en su comunidad. 

Después de analizar por meses y consultar con distintas personas significativas para él, resolvió que cruzaría la frontera para instalarse definitivamente en México; para conocer y experimentar por él mismo, su patria. 

Tuvo el arrojo de hacer de su salida voluntaria una protesta pública y pacífica. Su salida de los Estados Unidos fue acompañada y documentada por periodistas y amigos, quienes cruzaron con él por la garita de San Ysidro. Así llegó a Tijuana y, posteriormente, definió establecerse en Guadalajara. 

Hace un año vive acá y hará un mes que se enteró de una multa por poco más de 1.8 millones de dólares que el gobierno de Estados Unidos le intenta cobrar por una antigua orden de deportación, de la que asegura nunca se enteró.  

Él salió voluntariamente del país vecino, pero ni el gobierno de Estados Unidos ni el de México, lo registró. Como tantos, él no aparece en las estadísticas; tampoco supo qué puerta tocar para recibir orientación. Lo aprendió tramitando una identificación oficial para rentar una casa, para comprar un automóvil, contratar teléfono, Internet y otros servicios. 

Y es que esos trámites no son tan simples para quienes regresan. Se convierten en un auténtico ejercicio de paciencia para responder con educación a los burócratas y prestadores de servicios, porque siendo adultos ¡no tienen la credencial para votar!  

Sí Alessandro como muchos mexicanos regresaron a un país que no sabe cómo recibirlos y sin proponérselo, están educándonos -quiero pensar- para entender y asimilar su cultura e identidad binacional. Lo que no debe restarles el reconocimiento de su mexicanidad.

Alessandro apelará la multa que el gobierno del ‘Tío Sam’ le quiere imponer; también busca la ruta legal para evitar el uso de la aplicación CBP Home, que ese mismo gobierno le pide instalar en algún dispositivo para reportar su salida de Estados Unidos, pues hacerlo implica entregar voluntariamente a ese gobierno información personal y datos de su localización por un periodo indefinido. 

¿Quién dormiría tranquilo compartiendo su ubicación y datos personales con un gobierno que alienta a los caza-recompensas para “imponer un castigo ejemplar” a las personas indocumentadas? 

Alessandro tiene la suerte y el privilegio de relacionarse con personas y organizaciones civiles que conocen de estos temas y que, por ahora, son los únicos que pueden orientarlo. Su caso es una luz en el camino para muchos y una lección para nosotros; para reconocer y abrazar nuestra diversidad.

X: @claudiaacn

jl/I

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