La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció en su segundo Informe de Gobierno los desafíos que representan para su gobierno las detenciones contra migrantes y la muerte de 17 connacionales en centros de detención en los Estados Unidos, derivados de los operativos y políticas antiinmigrantes del gobierno de Donald Trump.
Tan solo entre enero de 2025 y marzo de 2026, dijo, se habían realizado 12 mil 866 visitas a centros de detención; se brindaron más de 20 mil asesorías legales y acompañaron más de 152 mil casos de asistencia o protección consular relacionados con procesos de repatriación.
Estas acciones ciertamente son necesarias, pero también insuficientes para quienes viven estos procesos y sus familias; lo mismo que para quienes regresan deportados o deciden volver voluntariamente.
Sheimbaum señaló que desde el programa México te Abraza, el gobierno ha apoyado a más de 281 mil connacionales que han regresado del vecino país del norte. Los datos oficiales al 13 de agosto registran 271 mil 193 repatriados desde Estados Unidos y más de un millón 567 mil servicios otorgados a estas personas en: alimentos, traslados, alojamiento, atención médica, documentación, afiliaciones al IMSS y vinculación laboral, entre otros.
Una encuesta de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) entre personas retornadas mostró que 62 por ciento necesitaba ingresos y empleo; 22 por ciento requería atención médica, y otro 16 tenía necesidad de resolver trámites o conseguir vivienda. La propia OIM ha advertido que los retornados, después de recibir apoyo inicial, vuelven a quedar prácticamente invisibles para las instituciones. Entonces, el abrazo del gobierno es como el de un pariente lejano, que al cabo de tres días te desconoce o te deja a tu suerte.
La presidenta omitió en su discurso referirse a los millones de mexicanos que permanecen en Estados Unidos y necesitan protección cotidiana. El Programa Sectorial de Relaciones Exteriores reconoce que cerca de 40 millones de personas de origen mexicano viven en aquel país y que la red consular atiende 5.5 millones de trámites cada año.
Nuestros familiares y amigos en el extranjero saben que acudir a las oficinas consulares supone destinar más tiempo y dinero del que generalmente disponen. Los servicios se brindan, pero no siempre son asequibles y el personal, los horarios de atención y recursos son limitados frente a la demanda de nuestros compatriotas.
La jefa del Ejecutivo sí reconoció que su administración debe trabajar para transformar los consulados como espacios de entendimiento, acompañamiento y resolución. Llamó a los cónsules a acercarse a las comunidades, escuchar sus necesidades y defender sus derechos, pero omitió asegurarles mayor presupuesto, equipamiento, estabilidad y seguridad laboral.
Y es que, la política migratoria no termina en la frontera, y tampoco comienza ahí. Se mide en la capacidad del Estado para acompañar a quien se va, en proteger a quienes permanecen y ofrecer una reintegración duradera a quienes retornan. Es la diferencia entre un discurso de protección y la realidad que conocen y viven nuestros migrantes.
X: @claudiaacn
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