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Voces ciudadanas sin temor 

A los políticos y partidos políticos no les gusta que haya otros que los supervisen, y menos que les recuerden lo que deben hacer. Estaban tan acostumbrados a hacer lo que querían sin escuchar a la sociedad, que piensan que todavía pueden seguir haciéndolo, pero por la sociedad civil organizada y los activistas se ha demostrado que ya no pueden seguir así. 

En estos tiempos, las voces ciudadanas levantan la voz sin temor, afortunadamente, y esto provocó que hubiera una reforma anticorrupción proactiva y más fortalecida que lo que ocurre a nivel nacional o en otros estados; incluso esas acciones se celebraron por todos los colores partidistas como algo positivo y de avanzada. Sin embargo, este año hubo actitudes de diputados locales y dirigentes partidistas que quizás se arrepintieron de tanta independencia y apertura hacia la sociedad. 

La designación de cargos públicos, de asignación de compras a empresas, el pago de favores, todo está en el escrutinio público y cada vez se exige acotarlo, de evitar los favoritismos y negocios de amigos o familiares; incluso de poner más candados que ya no son del agrado político. Lo único bueno es que se sigue levantando la voz para denunciarlo. 

En esta semana han trascendido propuestas para seguir insistiendo en el tema y evitar que haya retrocesos. Precisamente ayer el Comité de Participación Social hizo pública una carta abierta firmada por 114 personas de organizaciones estatales y nacionales con la finalidad de evidenciar que no están solos en esta lucha, que tienen el respaldo no sólo de universidades, sino de empresarios, de periodistas, activistas y de gente con influencia en lo privado y en lo público, y con esto quizás se logre acallar las voces que querían acotar las facultades que ellos mismos les habían puesto, quitar el salario a sus integrantes o simplemente desconocer su trabajo. 

Lo cierto es que pocas veces se analiza a fondo lo que hacen las organizaciones ciudadanas, y simplemente se levanta la voz denostándolas sin argumentos, sin estudiar o pedir rendición de cuentas. El dicho dice que “la unión hace la fuerza”, y eso es lo que han hecho últimamente los ciudadanos, unirse en colectivos, en agrupaciones, para exigir juntos, porque se dieron cuenta que solos son ninguneados. 

Hoy la academia, los empresarios y los activistas trabajan desde hace años juntos para acotar a los poderes políticos, a los que quieren imponer sin escuchar y les ha funcionado; en puerta está la reforma anticorrupción 2.0 y será una prueba de fuego para ver si lo ganado permanece o si los políticos dan marcha atrás a lo que no les conviene, como se intentó en el sexenio pasado y que podría volver a ocurrir. Ojalá esta propuesta sea totalmente innovadora y no se quede como una reforma más, sin pena ni gloria, o como un espejo del Sistema Nacional Anticorrupción, que muchas veces es más mesurado. 

Ya hay voces que piden no ser creativos en este tema, pero precisamente en esta creatividad es donde se da el paso hacia la novedad y la distinción con otros estados, para poner el ejemplo de cómo pueden hacerse las cosas y mejorar los sistemas, las compras y las designaciones. 

También hay que aplaudir a las organizaciones ciudadanas y ciudadanos que usan los nuevos recursos creados para pedir sanciones a los diputados locales por considerar que la elección de consejeros de la Judicatura no estuvo apegada a las reglas que aprobaron; lo bueno es hacer uso de los instrumentos ciudadanos, que se quejen y no dejen pasar lo que consideran incorrecto. 

Cada vez hay más organizaciones o ciudadanos que levantan la voz, que siguen insistiendo y persistiendo por el cambio, y lo han logrado. Lo único criticable con las nuevas organizaciones ciudadanas es que luego se relajan, y vuelven a la burocracia y a las rutinas de todos los entes públicos. Esperemos que pronto estén los resultados visibles que todos deseamos para que el desgaste haya valido la pena. 

jessipilar@gmail.com

jl/I