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Justificación
No permitirá construcción
El triunfo de Donald Trump en la jornada electoral del vecino país del norte nos demuestra que vivimos en una burbuja y que, la moderación, la búsqueda de conciliación y acuerdos en las más altas esferas están en franco desuso y que el arte de hacer política está infravalorado. En Estados Unidos de Norteamérica los latinos también votaron a Trump; los resultados dejan claro que la población simpatiza con la versión de que la seguridad nacional y el fortalecimiento de la economía en ese país depende del reforzamiento de la frontera sur; del combate frontal al tráfico de drogas y el endurecimiento de la política migratoria.
El electorado respaldó esas y otras falacias del candidato republicano para allanarle el camino de regreso a la Casa Blanca. Parece un mal chiste que el país fundado por migrantes; que ha crecido y prosperado con la fuerza de cientos y miles de personas provenientes de distintos países y continentes, vote en favor de restringir y criminalizar la migración.
Donald Trump ha prometido al pueblo de Norteamérica que tendrá tolerancia cero con las personas migrantes indocumentadas y que su gobierno llevará a cabo una deportación masiva; la más grande en la historia de ese país, incluyendo a las y los jóvenes soñadores; además de restringir en su totalidad la política de asilo.
El presidente electo ha sentenciado al gobierno de México a contener los flujos de migrantes y evitar que esta población llegue a la frontera compartida; ha amenazado con imponer mayores aranceles a los productos mexicanos para financiar y continuar la construcción del muro fronterizo e incluso, ha dejado claro su interés de intervenir militarmente a México para combatir el narcotráfico y acabar de una vez con los bad hombres.
A estas y otras más ocurrencias tendrán que hacer frente la presidenta de México Claudia Sheinbaum y el gobierno de la República para negociar y mantener la mejor vecindad posible y duradera con los gobiernos saliente y entrante de Estados Unidos de Norteamérica. Y tampoco es que con los gobiernos demócratas la relación y acuerdos bilaterales hayan sido fáciles ni productivos; menos aún en lo que a la política migratoria se refiere.
No hay miel en esta relación de conveniencia; los gobiernos de México y Estados Unidos de Norteamérica tienen necesidades e intereses por cumplir que son o han sido hasta hoy, incompatibles con el deber ser para trabajar, comprometerse y avanzar hacia una migración regular, ordenada y segura.
Somos las y los ciudadanos; nuestras familias, las que continuarán arriesgando su seguridad, el patrimonio y la vida para buscar una mejor oportunidad de futuro, porque la migración no se detiene ni se detendrá con discursos ni politiquería.
X: @claudiaacn
jl/I