loader

El recorte escolar que nadie pidió

Irresponsable y arbitrario: así fue el anuncio del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, sobre el recorte del ciclo escolar 2025-2026, al adelantar su conclusión del 15 de julio al 5 de junio, obedeciendo –afirmó– a las altas temperaturas registradas en el país y, por supuesto, al Mundial.

El anuncio parecía oficial: video institucional, fotografía oficial y un calendario detallado con reposición de actividades en agosto. Todo estaba muy claro para el secretario.

Sin embargo, el discurso se derrumbó de inmediato. ¿Altas temperaturas? Al funcionario pareció olvidársele que México enfrenta olas de calor cada año; algunos estados las padecen más que otros, pero cada entidad las enfrenta desde sus propias condiciones y recursos. ¿El Mundial? También pareció olvidar que México fue sede en 1970 y 1986, y entonces no se modificó el calendario escolar.

El análisis que no hicieron ni él ni sus asesores llegó desde los padres de familia, los medios de comunicación y las autoridades estatales, quienes rápidamente advirtieron los daños colaterales de la propuesta.

Delgado pasó por encima de todo lo posible: del derecho de niñas y niños a la educación, pues eliminar casi 15 por ciento del ciclo escolar contribuiría al rezago educativo que México arrastra desde hace años y que nos mantiene en los últimos lugares de la OCDE en la prueba PISA; ignoró también la agenda familiar y laboral de millones de padres de familia, que tendrían que reorganizar su dinámica cotidiana ante casi 90 días de vacaciones. Y, aparentemente, también pasó por encima del visto bueno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien durante una conferencia matutina aclaró –con toda calma– que se trataba apenas de una propuesta en evaluación y no de una decisión definitiva. 

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Una decisión de esta magnitud escaparía realmente al aval presidencial?

Las autoridades estatales no tardaron en reaccionar. Jalisco rechazó la medida y anunció que mantendrá su calendario oficial, suspendiendo únicamente las clases presenciales durante las cuatro fechas en las que habrá partidos mundialistas en la entidad. Guanajuato, pese a no ser sede del Mundial, también expresó su desacuerdo, y el eco comenzó a replicarse en otras entidades.

Una decisión como esta pone sobre la mesa sospechas que van más allá de las altas temperaturas o del evento deportivo. La lectura puede ser mucho más compleja y, evidentemente, la educación básica es demasiado importante como para utilizarla en medio de la agenda política nacional. Incluso, para algunos, el anuncio pareció funcionar como un distractor oportuno frente a temas que hoy generan presión sobre la Presidencia, particularmente en materia de seguridad y la relación bilateral con Estados Unidos. Mientras la conversación pública se concentraba en el calendario escolar y el Mundial, otros asuntos de fondo quedaban momentáneamente fuera del centro del debate.

Por ello, el caos transitorio generado por Mario Delgado terminó desestabilizando más a la sociedad que a las propias autoridades. Mientras millones de familias intentaban entender qué ocurriría con el calendario escolar, el titular de la SEP apareció nuevamente para anunciar reuniones y revisiones con las autoridades educativas estatales, como si nada hubiera pasado. 

En los últimos días quedó claro lo fácil que resulta generar incertidumbre y alterar la vida cotidiana con una declaración improvisada. Lo verdaderamente importante será saber si habrá consecuencias o si, una vez más, las palabras en la política mexicana simplemente se las llevará el viento.

[email protected]

jl/I

Te recomendamos

Artículos de interés

Marchan madres por hijos desaparecidos
Familiares piden justicia a un año del crimen de Dilan
Advierten mayor riesgo de flujos en San Gabriel
OCULTAR