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Serena Morena

Durante los últimos 15 días, mientras se levantaba la segunda encuesta y se decidía una tercera, tuvo lugar una penosa confrontación entre los principales grupos que impulsaron las candidaturas de Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado para dirigir al Movimiento Regeneración Nacional. Muchas preguntas quedaron en el aire: ¿por qué echar a perder las posibilidades de avanzar, de mostrar a la sociedad que son la fuerza política más joven, con mayor empuje y vigor en el país? ¿Por qué el presidente, fundador y líder indiscutible del partido en el poder se contuvo de poner orden –al menos públicamente–, ante las disputas por la dirigencia? 

¿Por qué no ampliar la mira, considerar las fortalezas con que ahora cuenta el partido de cara a la ciudadanía para hacer un esfuerzo de unidad en lugar de perder las formas en público? Durante la contienda salieron a la luz las más mezquinas ambiciones de los aspirantes y líderes en competencia. En lugar de sacar la casta, enseñaron el cobre y más bien mostraron sus debilidades y corta visión. 

En medio de tan penosa disputa de nuevo las preguntas de cara a los ciudadanos: ¿qué puede ser diferente en un partido que quiere dar continuidad a la gestión en el gobierno y expandir su fuerza, si es incapaz de contener la indisciplina, los caprichos personales de los contendientes internos y sus aliados? 

¿Cómo podrán convencer a sus potenciales electores y al país entero de que son capaces de proponer un proyecto claro y coherente de la nación que quieren dirigir, si se les sueltan las cabras, en plena competencia interna? 

Al término de la tercera encuesta vino un poco de calma, entre el 16 y el 22 de octubre se hicieron 4 mil 729 entrevistas en 450 secciones electorales, entre militantes y simpatizantes de Morena. El resultado se hizo público: Mario Delgado obtuvo 58.6 puntos; Porfirio Muñoz Ledo, 41.4. 

Mario Delgado y Citlalli Hernández, en la Secretaría General, estarán en el cargo de Morena hasta el 31 de agosto de 2023. El 14 de septiembre la secretaria electa expresó: “Morena tiene ausencia de dirigentes y exceso de conflictos internos, es su momento de definición” (Infobae 14/09/20). Hernández tiene un perfil dispuesto a la conciliación, aunque no esquiva la necesidad de afrontar de manera directa los conflictos. Tiene claridad sobre los principales desafíos que Morena tiene en el futuro cercano: en 2021, Morena se juega la mayoría en la Cámara de Diputados y hay 15 gubernaturas que deberán renovarse. No le cabe duda de que uno de los principales retos es “fortalecer la militancia local, los comités, y unificar al partido en los estados. Lo más importante es trabajar en conjunto” (Animal Político 23/10/20). 

Para Mario Delgado está muy clara la necesidad de fortalecer la estructura institucional y la formación de los cuadros que se integran al movimiento. Por eso entre sus prioridades están “renovar los comités estatales y preparar un plan de formación política, que sea obligatorio para quienes quieran participar” en Morena. 

Mario Delgado, en su primera declaración como presidente electo de Morena, enfatizó: “La responsabilidad histórica que tenemos ahora es seguir siendo un instrumento de lucha del pueblo, estar a la altura de sus exigencias e ideales y respaldar el proyecto alternativo de nación”. Trabajar en la unidad del partido, colaboración de los distintos grupos, contener potenciales conflictos y divisiones. Que implica, en primer lugar, convencer a Muñoz Ledo de que se integre al consejo consultivo a partir de 2021. 

jjeosoriog@gmail.com

*Profesor investigador del ITESO 

jl/I