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Filme casi lleva a sus directores a prisión

LA VERDAD. Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha apostaron su libertad por Mi postre favorito. (Foto: Agencia EFE)

Una mujer de 70 años que busca el amor. Esta premisa tan sencilla puede llegar a ser peligrosa y lo ha sido en el caso de Mi postre favorito, una película, por la que sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, fueron condenados en Irán a más de un año en prisión.

 “La película es sobre amor, sobre lo fugaz que es y sobre esos momentos felices, que no son muchos y que hay que perseguirlos; sobre la vida, el amor y la soledad, que es un sufrimiento para cualquiera en el mundo”, defiende Moghaddam desde su casa en Teherán, en una videollamada con Efe.

Mi postre favorito, que se estrena este viernes en España y a finales de mes en México, habla sobre enamorarse a los 70 en un combate contra la soledad, pero en un escenario complejo, bajo las leyes islámicas iraníes que han despojado a las mujeres de muchos derechos.

“Queríamos mostrar la realidad. Tras la Revolución Islámica en Irán, está prohibido bailar, mostrar el cabello, salir sin hiyab, beber alcohol y estar con una pareja sin estar casada. Pero la gente hace todo eso en secreto, en casa. La realidad es que la gente no se rige por las normas”, relata la directora iraní.

“Pero las mujeres en Irán son muy valientes y han sido la esperanza de cambio”, dice el director, aludiendo a las protestas masivas de mujeres iraníes tras la muerte en custodia policial de Mahsa Amini en septiembre de 2022.

Tras 47 años de la Revolución iraní, hay, dicen los directores, una esperanza de cambio y cierta apertura impulsada por la sociedad y sobre todo por las jóvenes: “puedes ver a muchas mujeres por la calle sin el hijab, sobre todo entre la generación más joven, que se visten diferente, y tratan de buscar el amor, tener novios y… una relación normal. Así que la sociedad está cambiando”, dice Sanaeeha.

La película marca límites claros: el exterior con sus normas y su hijab y el interior de la casa donde la protagonista se siente libre, se maquilla, se pone los vestidos coloridos que su hija le manda del exterior. Y baila, y bebe vino, y ríe. Todo ello siempre con la tensión de que irrumpa la llamada policía de la moral.

Y la película fue grabada así, en tensión, con el miedo a que, al interior de la casa donde grababan, llegaran a detenerlos.

No pudieron viajar a Berlín el año pasado y en septiembre cuando fueron a viajar a Suecia les denegaron la salida y les confiscaron los pasaportes.

Un tribunal revolucionario de Irán condenó a Moghaddam y Sanaeeha a dos penas de 14 meses y un año de prisión por propaganda contra la República Islámica y la producción de contenido obsceno por la película, aunque las condenas fueron suspendidas. 

Ahora tienen un veto de trabajo y de viaje por dos años y no pueden salir de Teherán.

jl/I