Hoy y mañana serán publicadas, respectivamente, las minutas de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos y del Banco de México (Banxico). Detallan lo discutido en sus reuniones de política monetaria: los argumentos económicos, los votos individuales y el panorama sobre la inflación y las tasas de interés.
¿Por qué importan para México? Permiten inferir los movimientos de las variables monetarias y su impacto en la economía nacional. Las de la FED hoy sirven para evaluar el comportamiento del tipo de cambio; las del Banxico, para evaluar si hay condiciones para reducir el costo del dinero.
¿Qué podría inferirse de las minutas de la FED? Si se reconocen mayores presiones inflacionarias, podrían aumentar las tasas de interés de EU. Dichos aumentos atraerían capitales internacionales a dicho país y aumentarían la demanda mundial de dólares. Así, el peso mexicano podría experimentar presiones hacia la depreciación.
¿Qué podría inferirse de las minutas del Banxico? Si se reconoce que persistirá la inflación subyacente (la que excluye los precios más volátiles), o que se mantendrán las amenazas proteccionistas y las presiones salariales, la postura de Banxico seguirá siendo restrictiva y el costo del dinero, alto.
¿Qué tan alto? Puede estimarse mediante la tasa real (la de referencia descontada la inflación y ponderada). Desde mayo de 2026, la tasa de referencia se mantiene en 6.5 por ciento y, en julio, la inflación anual fue de 3.12 por ciento. Así, la tasa real mexicana hoy se estima en 3.28 por ciento; la de EU, en 0.39 por ciento.
¿Por qué es alta la tasa real en México? Banxico ha mantenido una postura “restrictiva” para que los precios converjan ordenadamente a la meta del 3 por ciento hacia 2027. Esta postura diverge de la adoptada en 2025 y principios de 2026, cuando se redujeron consistentemente las tasas.
¿Se depreciará entonces el peso? No necesariamente. Sobre el peso operan dos fuerzas opuestas: la mayor demanda global de dólares, que lo presiona hacia la depreciación, y el premio del diferencial de tasas reales, que lo sostiene. Dominará la que imponga el apetito por el riesgo.
¿Y en qué afecta esto a los hogares y empresas del país? Una tasa real elevada encarece el crédito de las tarjetas, las hipotecas y el automotriz, y desalienta la inversión. En sentido inverso, vuelve atractivos los rendimientos de los Cetes y los pagarés, y encarece el servicio de la deuda pública.
Los escenarios muestran que la economía mexicana seguirá experimentando dilemas entre: 1) bajar la inflación o disminuir el costo del dinero; 2) disminuir dicho costo o promover los mercados financieros nacionales; y 3) mantener un tipo de cambio estable o mantener los flujos de capitales.
En mi opinión, y dada la vulnerabilidad de la economía mexicana, las explicaciones de los bancos centrales valen tanto como sus decisiones. Dar seguimiento a las minutas es la manera más sencilla de anticipar hacia dónde se moverán el crédito, el ahorro y el tipo de cambio en los próximos meses.
*Economista e investigador de la UdeG
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